La atención médica en sanatorios y clínicas de todo el Alto Valle de Río Negro, que integran la Federación provincial de Clínicas, se resintió ayer enormemente para los jubilados y afiliados al PAMI.
La semana pasada la entidad anunció las medidas de protesta que afectan desde ayer a unos 30.000 afiliados de la obra social en relación con todo tipo de prácticas sanatoriales.
En la solicitada avalada por los sanatorios Juan XXIII y Río Negro; las clínicas Roca y Central y el Policlínico Modelo, informaron que "ante el incumplimiento de la obra social, se procederá al corte de la cuenta corriente a partir del lunes 4 de marzo hasta el miércoles 6".
Según se informó desde la Federación, tal determinación se tomó "en razón de la falta total de respuesta a nuestros requerimientos". A través de una nota, remarcaron –entre otros puntos– la falta de tratamiento de la millonaria deuda que la obra social mantiene con las instituciones; falta de envío de las liquidaciones totales de las prestaciones efectuadas, y "la inclusión de prácticas en el nomenclador patagónico y enviadas por nuestra parte en reiteradas oportunidades".
Los empresarios de la salud solicitaron la "valoración de las prácticas incluidas recientemente, el nomenclador de neurocirugía y modificación del TPI de acuerdo al aumento de aranceles de diciembre del 2012, y la adhesión de los profesionales al convenio que suscribe la empresa y no a otros convenios o a prestaciones que no estén consideradas en el mismo"
Tales requerimientos fueron presentados ante el titular de la UGL de Río Negro, Mario Rivoire, y desde aquí fueron enviados a la central en Buenos Aires pero "no tuvimos ningún tipo de respuestas", se expresó ayer desde la Federación, ante una consulta de "Río Negro".
"Por esta situación que se mantiene a la fecha, que ha sido ya expresada y comunicada a vuestra parte en nuestras notas anteriores y la imposibilidad de continuar financiando a esa obra social" se ratificó la suspensión de la cuenta corriente.
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