Pasado el mediodía, el intendente regresó a la sede municipal tras lograr frustrar la continuidad de la sesión del Concejo Deliberante.
Pero esta vez, Guaraz montó un impresionante dispositivo de seguridad privada -con personal contratado para respaldar su accionar- donde hubo una importante presencia de ciudadanos tucumanos a los que se sumó también al despliegue una empresa local. Incluso, los contratados por Guaraz superaban ampliamente en número al personal policial desplegado sólo en la Comisaría del pueblo y la sede del CD. Tan es así, que dio toda la sensación de que se trataba de una zona liberada.
Y en ese clima de hostilidad, donde empleados municipales arengados por sus jefes, foráneos y vecinos de Bañado de Ovanta y alrededores insultaban a los ediles Suárez y Leguizamón, que permanecieron resguardados en la Comisaría, debieron marcharse en un móvil policial ante la virulenta manifestación que se había agolpado al frente de la jurisdicción policial. Una vez que se retiraron los concejales, el intendente Guaraz ingresó al CD con una muchedumbre que lo seguía y alentaba con cánticos, redoblantes y fuegos de artificio.
Eufórico discurso
"Estos concejales ineptos que tenemos en Santa Rosa huyeron como ratas. Hay nota firmada por vecinos pidiendo la renuncia de estos concejales. Somos vergüenza provincial por culpa de estos ediles ineptos del FCS, que están avalados por algunos funcionarios que vienen acá a querer coimear para tratar de llevarse unos pesos por una obra pública", disparó Guaraz.
También responsabilizó al Gobernador por la movida en su contra. "Las instituciones no son de Brizuela del Moral, sino del pueblo, así que las respete", subrayó Guaraz.
"Estas injusticias me van a hacer trabajar mucho más", resumió minutos antes de salir en andas del CD.
Acompañaron a Guaraz 4 diputados del interbloque y 3 intendentes justicialistas.

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