Con clima de rebelión, el PP empieza a cuestionar el liderazgo de Rajoy

Con clima de rebelión, el PP empieza a cuestionar el liderazgo de Rajoy

El pánico a perder todo el poder después del derrumbe electoral del domingo precipitó ayer un clima de rebelión en el Partido Popular (PP) que amenaza el liderazgo del presidente Mariano Rajoypor primera vez en los cuatro años que lleva en el gobierno de España.

Algunos de los principales barones territoriales del PP expresaron su desazón por el discurso carente de autocrítica que ofreció Rajoy después de los comicios regionales y municipales, en el que desestimó la necesidad de cambios y se ratificó como candidato a la reelección.

Con una crudeza impensable hace unos días, fue el jefe de gobierno de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, el encargado de disparar la catarsis. "Le diría a Rajoy: «Presidente, mírate al espejo y respóndete a ti mismo si debes ser el candidato»", expresó en una entrevista por radio que causó un impacto enorme.

Herrera es un histórico. Manda desde hace 11 años su región y es el conservador que más cerca quedó de retener el poder después del naufragio del domingo. "Hay una clarísima necesidad de renovación generacional en el partido", añadió, y anticipó que él sopesaba dar un paso al costado.

Por la tarde, dos de los líderes territoriales más golpeados en las elecciones -el de Valencia y el de Baleares- confirmaron que renunciarían a sus puestos en el partido.

La tensión crecía. La todavía presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, dijo que "la marca PP causa ahora rechazo" y se lamentó que en pocos días habrá en España "un mapa rojo de gobiernos de izquierda". Ella será una de las que deberán desalojar el despacho.

"Tenemos que cambiar todo lo que tengamos que cambiar, estilos, formas, estrategias y también caras. Si no lo hacemos nosotros, lo hará la gente", se sumó el jefe del PP de Andalucía, Juan Manuel Moreno.

El fastidio de los barones quedó en evidencia el lunes durante la reunión de cúpula convocada por Rajoy. El presidente quitó dramatismo al resultado y se consoló con que el PP había quedado como la primera fuerza si se suman los votos de todo el país. Descartó, además, hacer cambios en la dirección del partido y en el gobierno. No hubo aplausos cuando terminó de hablar.

La angustia hunde a una generación de dirigentes que ven esfumarse sus privilegios. Piensan en las elecciones generales de noviembre y tiemblan. Herrera pareció blanquear una inquietud que empieza a generalizarse: ¿es Rajoy la persona indicada para esa batalla?

Le cuestionan la estrategia de ningunear el malestar ciudadano por los casos de corrupción que enfangaron al partido y la falta de reflejos para impulsar una regeneración interna en momentos en que fuerzas emergentes como Podemos y Ciudadanos instalaron la agenda del cambio. Hasta la Casa Real entendió el fin de época cuando hace un año el rey Juan Carlos I se resignó a abdicar.

Tampoco digieren el aparente conformismo de estos días. Es cierto que el PP resultó la primera fuerza en el global (27%, dos puntos más que el socialismo), pero también que dejó en el camino 2,4 millones de votos y que dilapidó la mayor estructura de poder territorial que conoció España en su historia democrática. Hasta el domingo el partido gobernaba en 11 comunidades autónomas con mayoría absoluta (sobre un total de 17) y en 12 de los 15 municipios más poblados.

El desastre fue lo nunca visto: podría perder casi todo. Como mucho retendrá cinco regiones: una en la que no se votó el domingo -Galicia- y otras cuatro -Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia- en las que necesita un pacto incierto con Ciudadanos. De los grandes ayuntamientos sólo tiene opciones de sobrevivir en dos -Málaga y Murcia-, también a fuerza de acuerdos.

Rajoy intentó enmascarar la sangría apelando a los pactos en todos los territorios donde el PP sacó la primera minoría. Sus candidatos lo desmintieron con actos.

El presidente en funciones de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, anunció ayer que dejará el liderazgo regional del partido, en una admisión de que deberá ceder el gobierno a la izquierda. Al rato se sumó José Ramón Bauzá (Baleares). El mismo camino ensayan Rudi (Aragón) y Dolores de Cospedal (Castilla-La Mancha).

En Madrid, la candidata a alcaldesa de la capital, Esperanza Aguirre, pidió también "una refundación" del PP. Ella es la cara de la derrota. Rajoy la designó pese a ser su eterna enemiga porque creía que era la única capaz de retener el mayor bastión electoral del PP. El fracaso les cae encima a los dos.

Así pareció reprochárselo Ana Botella, esposa del ex presidente José María Aznar y alcaldesa saliente: "Los resultados son muy malos. No nos engañemos. Habrá que hacer una reflexión y tomar medidas".

La ebullición interna y el inmovilismo del presidente incomodan a los dirigentes que luchan por retener gobiernos regionales. Sobre todo a la aspirante a la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que tiene que convencer a Ciudadanos de que le dé sus votos para asumir.

A Rajoy le tocó ayer una rutina incómoda: la sesión de control en el Senado. La oposición se deleitó enrostrándole el domingo negro. Él se mantuvo firme: "El PP ha tenido sus dificultades estas elecciones, pero ha sido la fuerza más votada"..

LA POBREZA AMENAZA AL 20% DE LOS ESPAÑOLESLa tasa de riesgo de pobreza sigue en aumento en España: uno de cada cinco españoles vive por debajo del umbral de riesgo de pobreza en el país, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).El porcentaje aumentó especialmente entre los menores de 16 años, hasta alcanzar el 30,1%, lo que supone casi ocho puntos más que el registrado entre el resto de la población, que se sitúa en 22,2%.Los resultados corresponden a la Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el INE a partir de los datos de 2013, año en el que finalizó la recesión económica.En este contexto, los ingresos de los hogares siguieron en descenso en 2013, hasta alcanzar los 26.154 euros por familia, un 2% menos que el año anterior.El umbral de riesgo de pobreza para los hogares de una persona se situó en 7961 euros por año, mientras que para los compuestos por dos adultos y dos menores fue de 16.719 euros, frente a los 8114 y 17.040 del año anterior.

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