El clima, en la mira

Mientras la nueva cosecha continúa gambeteando las inclemencias del clima y la escasez del agua en un año complejo en lo que a materia hídrica se refiere, según los expertos, la próxima vendimia augura cifras similares -algunos técnicos estiman que viene con unos puntos más-, al menos a la del 2010.
De todas maneras, miran de reojo las tormentas graniceras de verano -que ya golpearon algunos oasis productivos- y alguna helada tardía que amenazan los cultivos del oeste vitivinícola. Por eso, oficialmente la semana pasada el gobierno de Mendoza dio a conocer las cifras de daños que dejaron dos núcleos importantes de tormentas de granizo a fines de noviembre y que golpearon la zona productiva de la provincia. Los dos eventos se localizaron en el oasis Norte de Mendoza abarcando algunos departamentos del este mendocino -principalmente, Rivadavia y San Martín- y la comuna de Maipú. Según los datos, la piedra cubrió aproximadamente unas 1.500 hectáreas -1.000 de viñedos y el resto en frutales-, con daños que van desde el 50 al 100%. Por otra parte, las heladas tardías de los primeros días de noviembre también dejaron su huella en Mendoza. Los especialistas advierten con alguna certeza que los daños ocasionados por el fenómeno climático -sumado el viento zonda-, han golpeado unas 5.000 hectáreas, fundamentalmente en la zona del Valle de Uco, además de los distritos de Agrelo, Ugarteche y Perdriel en el bajo Luján de Cuyo y algunas zonas del Este mendocino, todos oasis productivos donde se cultiva la producción más selecta en vinos de alta gama. Si bien estos daños no hacen al "gran número de la próxima cosecha", preocupa el segmento que ha golpeado y que puede ocasionar una baja en la oferta de materia prima en estos segmentos, con la consecuente subida en los precios de ese segmento de la producción vitivinícola. Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, entidad que agrupa a una cantidad importante de bodegas que se dedican a la producción de vinos de alta gama, advirtió que "ha sido una helada muy compleja y ha golpeado zonas claves de la región que producen materia prima dirigida fundamentalmente al mercado externo". El dirigente aclaró que "venimos de dos años con producciones bajas -25% menos en 2009, 10% menos en la vendimia 2010-, donde el precio ha sido alto. Por eso, ahora el tema es determinar en cuanto más se puede incrementar el precio, sabiendo que la ecuación de rentabilidad de las empresas, es cada vez más ajustada", concluyó Pina. Mientras tanto, el otro tema que preocupa en todo el oeste productivo, es la complejidad de una temporada hídrica "seca", como la definieron los especialistas. En Mendoza ya se declaró la "emergencia hídrica", en San Juan los productores y regantes lo están pidiendo a gritos según adelantó la semana pasada DIARIO DE CUYO, como consecuencia de los bajísimos caudales que traen los principales ríos de esa provincia. Un tema no menor que afecta a las dos provincias vitivinícolas más importantes. Con toda esta información, la industria espera lo que diga el primer pronóstico del INV y que resultará clave, porque según esas cifras, los despachos al mercado interno y externo y los stocks de vinos, serán los que determinen qué porcentaje de uvas se destinará a mosto, que por lo que se advierte, será la herramienta fundamental que tendrá el sector para equilibrar las cargas en toda la industria.

Comentá la nota