"Cristina Kirchner considera un estorbo al parlamento porque ya no cuenta con una mayoría útil. Es por eso que hace todo lo posible para que las cámaras no sesionen. Entre todos, tenemos que redoblar los esfuerzos para convencer a los senadores oficialistas que abandonen su posición y se sienten en las bancas a sesionar", dijo ayer el senador Luís Naidenoff (UCR Formosa).
El legislador recordó que los países que clausuraron sus parlamentos terminaron muy mal y que es indispensable abrir nuevamente sus puertas para retomar el camino del diálogo y el consenso.
"El gobierno está atrapado en su propio laberinto. No puede escapar de la trampa del amigo-enemigo. No ha logrado asimilar la pérdida de la mayoría automática en el senado y por eso el discurso del oficialismo es un lamento permanente que desvía culpas en la oposición por los errores que comete".
El formoseño destacó que la incapacidad, la intolerancia, la soberbia y el autoritarismo son los rasgos esenciales de una gestión que demuestra no haber comprendido el resultado de las urnas y que por eso sus palabras reflejan "el sabor amargo de la impotencia".
"Es incomprensible que la presidenta tenga clausurado el congreso y que su marido, que integra una de las cámaras, sea cómplice del ninguneo permanente a uno de los tres poderes del Estado.
El legislador entiende que el "atropello" es la única política de Estado que tienen los Kirchner y que es indispensable dejar esa modalidad y consensuar medidas contra la inseguridad, contra la inflación y a favor de la educación y la salud pública.
Además, Naidenoff sostiene que la presidenta utiliza las recorridas por país para fustigar a quienes no piensan como ella.
Sin embargo, el formoseño desea que la presidenta entienda que detrás de cada legislador hay ciudadanos y no súbditos y que tildar de destituyente a un legislador que fue elegido por el voto, también es hacerlo con quien votó por ese legislador.


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