El operativo se realizó en forma conjunta con Policía Metropolitana y Funcionarios de la Dirección Nacional de Migraciones.
En cada lugar, cerca de diez trabajadores cumplían jornadas laborales de 14 horas y percibían $900 por mes. Asimismo inspectores de Migraciones constataron que había 8 personas de nacionalidad boliviana que trabajaban en el lugar y residían en el país de manera ilegal. Ambos talleres presentaban serias fallas de seguridad como ser:
Gran cantidad de material inflamable cerca de la cocina (coexistencia de taller con vivienda)
Falta de matafuegos y tablero de alimentación reglamentario
Cables de 220 v expuestos
Ante dichas faltas, se procedió a la clausura inmediata de ambos locales.
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