El ex director de la Dirección de Inspección Laboral Adolfo Castellanos cargó duramente contra el ministro de Gobierno, Francisco Gordillo, y el subsecretario de Asuntos Municipales, Daniel Lavatelli, a quienes acusó de avalar la clausura de la Municipalidad de Ancasti.
“Voy a ser textual porque hay que decir las cosas como son. Cuando le informé a Gordillo que estaba en condiciones de suspender las actividades en ese municipio, me respondió: 'Metalé, metalé; a ese municipio hay que darle porque es de la contra' ”, afirmó el ex funcionario en diálogo con Radio Valle Viejo.
Castellanos explicó que el 14 de febrero, acompañado por dos inspectores, se hizo presente en la Municipalidad para realizar una inspección debido a las denuncias realizadas por los propios trabajadores, en las que advertían algunas irregularidades.
Castellanos aseguró que al momento de labrar el acta donde se dejaron asentadas las falencias que supuestamente existían en el municipio, llamó a Gordillo para comunicarle de la clausura e inmediatamente recibió el aval para la suspensión.
“En el momento en que se desarrollaba el procedimiento me comuniqué telefónicamente con Gordillo para informarle lo que estaba sucediendo. Allí le explico al ministro que la suspensión de Ancasti fue una medida legal", y agregó que también estuvo avalada por Lavatelli.
Dijo que luego de la comunicación que mantuvo con Gordillo recibió un mensaje de texto que decía: “Cuando puedas llamame. Avanzá donde tengas que avanzar que será legal. Soy Lavatelli”.
El ex director calificó de "bochornosa" la actitud de Gordillo, quien acompañado por el asesor de Gobierno, Nicolás Verón, y una de las inspectoras que había participado del procedimiento se reunió con la intendenta Blanca Reyna (FCS) para levantar la clausura y ratificar que no correspondía las suspensión. Aseguró que fue un acto característico de una persona que tiene “miedo”.
“No entiendo bien por qué Gordillo se fue a arrodillar a Ancasti a pedir perdón por un procedimiento que fue legal. Antes de que Gordillo viajara a Ancasti me reuní con él y lo vi bastante asustado. Creo que dio marcha atrás por miedo a los titulares de los diarios y a las repercusiones, eso sí que fue un verdadero bochorno”, disparó.
Castellanos manifestó que lo que más le provocó irritación fue que Gordillo lo "desmintió" en la cara que había avalado la clausura. Según dijo, Gordillo argumentó en su defensa que no había entendido bien el mensaje de Castellanos y que había escuchado cuando le dijo que iba a suspender las tareas en el municipio aduciendo que no tenía buena señal.
"Ante esta situación una persona de bien entiende que tiene que apartarse del cargo cuando un superior como Gordillo lo ha traicionado", concluyó.
“La conciliación es nula"
Por otra parte, el ex director de Inspección Laboral calificó como “nula, de nulidad absoluta” la conciliación obligatoria que el viernes pasado dictó el subsecretario de Trabajo, Raúl Aguirre, entre los docentes y el Gobierno.
“No pretendo hacerle daño a nadie, quiero que las clases comiencen; pero desde el punto de vista jurídico, la conciliación es nula porque fue dictada por una autoridad incompetente”, sostuvo y deslizó que la convocatoria al procedimiento laboral no fue una decisión de Aguirre. “Me parece que no toma decisiones por si solo”, deslizó. Castellanos argumentó que todavía estaba en funciones cuando se dictó el procedimiento de conciliación porque la renuncia al cargo recién le fue aceptada el viernes 23 de febrero.
En esa línea, dijo que lamentaba que un “gremialista, yerno del dirigente Pedro Armando Carrizo”, actúe como árbitro en el conflicto docente.
Y por último dijo que Gordillo ya se tendría que haber ido del cargo "al menos en 30 oportunidades”.


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