Ciudad: Revelan falta de control en peloteros

Ciudad: Revelan falta de control en peloteros

Según un informe realizado por la Auditoría General porteña, la mitad de los más de 500 peloteros empadronados no cumple con los requisitos de calidad exigidos.

Una auditoría reveló la falta de controles en locales con peloteros. Pueden ser algo más de 500, o 786, según a quién se le solicite la información.

 

En casi la mitad de los casos auditados, los locales no cumplen con los requisitos de calidad que se les exigen; no están incluidos en el Código de Edificación y el rubro no está descripto en el Código de Habilitaciones de la Ciudad. Se trata de las casas de fiestas privadas infantiles, muchas de las cuales tienen pelotero, a las que cada día asisten miles de niños.

 

Esa es la situación de estos emprendimientos, según lo revela un informe realizado por la Auditoría General de la Ciudad que, durante el proceso de análisis de casos, detectó tres locales en condiciones de ser clausurados por la Agencia Gubernamental de Control (AGC).

 

"La Dirección de Habilitaciones, que depende de la AGC, carece de un padrón consolidado de locales que, habilitados bajo el rubro "casa de fiesta privada infantil", cuentan con autorización de instalación y funcionamiento de peloteros, pudiendo únicamente determinar en forma individual y por dirección si un local habilitado cuenta con la autorización respectiva", sostiene el informe.

 

Para poder obtener el número de establecimientos empadronados los auditores debieron recurrir al Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), ya que es obligatorio para esos locales contar con la certificación.

 

Tras depurar el padrón de casas infantiles, que contaba con domicilios repetidos, se estableció que en la ciudad hay 786. De ese universo, 45 cuentan con certificación IRAM.

 

No hay un cruce de esa nómina con las bases de datos de la Agencia de Protección Ambiental en referencia al control de ruidos.

 

La AGC no precisó la cantidad de casas habilitadas bajo este rubro: "Según los últimos relevamientos la cifra ronda los 500 en toda la Ciudad (esto no implica que cada uno de los lugares tenga un pelotero)", respondió vía e-mail. Agregó que hay 25 inspectores destinados a este segmento y que editó un folleto para concientizar a los padres que llevan a los chicos a esos lugares.

 

En esa propaganda piden a los adultos que se exija la presencia de matafuegos, la certificación IRAM en los juegos y la contratación de una empresa de emergencias.

 

Según el detalle del organismo oficial, en 2014 se labraron 35 actas de infracción, la mayoría por cuestiones administrativas, y se realizaron cinco clausuras por falta de habilitación, problemas eléctricos, carencia de matafuegos y falta de certificados de fumigación.

 

Los problemas detectados por la auditoría se reflejan en los testimonios de los consultados. Juan Caruso, vecino de Flores, tiene una hija de 9 años a la que solía festejarle los cumpleaños en peloteros. "Imaginé que era seguro y que estaban controlados, aunque ya tuve problemas en un pelotero de Belgrano. En el cumple de 7 de mi hija, minutos antes de que los chicos fueran a un sector que funcionaba como "boliche" se cayó un tubo de ventilación de aproximadamente 1 metro de diámetro. Tranquilamente podría haber matado a un chico si estaba ahí", describió.

 

"Desde entonces busco con más atención, ya no me da lo mismo cómo son las instalaciones. Incluso, este año ya no festejaremos en un pelotero. Menos ahora que me entero de que nadie los controla", agregó.

 

Analía Scotti vive en Belgrano y es madre de dos chicos de 5 y 8 años. También se sorprendió por la falta de supervisión de los peloteros. Si bien nunca le encendió una luz de alerta, Scotti ya fue testigo de irregularidades en los peloteros. "El ruido es ensordecedor, lo que, por ejemplo, impide escuchar si un chico llama o tiene algún inconveniente. Y la higiene debe de ser deficiente porque los juegos tiene espacios muy reducidos a los que resulta difícil acceder para un adulto, y entre fiesta y fiesta no hay tiempo para limpiar; se celebran muchas fiestas en el mismo día. Considero que la ventilación, la iluminación y la señalización de emergencia son insuficientes", detalló.

 

Finalmente, abogó porque, junto con los controles a los aspectos edilicios haya inspecciones de bromatología. "Más de una vez he detectado que los alimentos que ofrecen a los chicos son secos, rancios y viejos", concluyó.

 

Gustavo Quesada es de Barracas y padre de dos niños de 9 y 5 años. Los peloteros eran una opción habitual para festejar sus cumpleaños, al igual que entre el grupo de amigos, especialmente del menor. Lo hacía por las zonas de Congreso y Caballito. "No me extraña que no haya controles. Lo que sí me consta es que es muy normal que haya ruidos por encima de lo tolerable. Por eso, trato desde hace un tiempo de evitar festejar en peloteros", dijo.

 

Eduardo Epszteyn, miembro de la Auditoría por el Frente para la Victoria, opinó: "Es una vergüenza que a 10 años de Cromagnon un gobierno que prometió venir a mejorar el control en la ciudad, más allá de la buena voluntad del actual director de la agencia (Juan José Gómez Centurión), ni siquiera se haya interesado por el tema de los salones infantiles, con el nivel de vulnerabilidad que tienen los menores. Los padres van confiados a los salones y la situación es de una precariedad absoluta".

 

"Es muy llamativo que en el grupo [de locales] que se auditó el equipo haya encontrado tres casas que debieron ser clausuradas. Y también es notorio que no haya registros sobre las clausuras y luego sobre la resolución de esos problemas", agregó.

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