Esta frase debería ser tenida muy en cuenta por todos aquellos que arrojan basura de manera desaprensiva en las calles de Azul. La Costanera Cacique Catriel no es la excepción. Los residuos que flotan en la superficie del arroyo o se encuentran esparcidos por todo el sector atentan contra el medioambiente y le otorgan al lugar una imagen que contrasta notablemente con la belleza del paisaje. Apuntar a la concientización es primordial en este sentido.
En ese contexto, Nacho Correa -fotógrafo de este diario- captó imágenes que reflejan a las claras la desaprensión de muchas personas. Basura flotando en la superficie del arroyo, botellas plásticas y de vidrio (algunas rotas), potes de helado y bolsas de nylon, entre otros residuos, colaboran en la polución de las aguas y también le otorgan al espacio una imagen lamentable que contrasta notablemente con la belleza del paisaje.
¿Costanera o "Costra-nera"?
Muestras de irresponsabilidad en el manejo de los residuos que nosotros mismos producimos en la Costanera, hay varias. La mayoría de ellas tienen que ver con la falta de conciencia de los miembros -algunos ya vitalicios- del Club Atlético y Social Defensores de la Ineptitud.
No es una tarea ardua -al transitar por la calle, por las plazas o por el parque municipal, por ejemplo- tirar los papeles u otros residuos en los cestos que se han instalado especialmente para tal fin. En la Costanera (no así en otros lados, vale destacar) hay varios de ellos distribuidos en toda su extensión. Incluso, pudimos observar botellas, papeles y otros desperdicios arrojados a unos pocos metros de estos cestos.
Los residuos que flotan en la superficie del arroyo o se encuentran esparcidos por a los largo de la Costanera atentan contra el medioambiente y le otorgan al lugar una imagen que contrasta notablemente con la belleza del paisaje.
Lo mismo sucede en el agua del Arroyo Azul, de tal forma que sí acudimos a un biólogo, este nos puede decir que la fauna que más abunda en caudal del Callvú Leovú son los peces botellas. Algún cardumen de bolsas de nylon por allí también pasó.
La culpa no es del perro…
Otra situación de la que fuimos testigos es la relacionada con las mascotas o mejor dicho con sus dueños. En algunos sectores de la Costanera resulta complicado encontrar un lugar en el pasto para sentarse debido a la gran cantidad de excremento de perro existente. Por fortuna hay mesas, bancos y una extensa pirca para que aquellos que se acercan al lugar puedan sentarse sin tener que consolarse pensando: "Y bueno, dicen que trae suerte".
En ese sentido, salir a pasear con el animalito sin llevar una bolsita y una pala para recoger los desperdicios y tirarlos en el cesto implica impedir que otro ciudadano goce del derecho de disfrutar de un espacio público limpio. Tampoco es muy complicado esto. ¿O si?
De igual forma, sacar la bolsa de basura en horarios, días y lugares inadecuados es una invitación para que los animalitos las rompan y esparzan su contenido a diestra y siniestra. Como dice el famoso refrán, en muchos casos la culpa no es del chancho…perdón del perro sino del que le da de comer.
Ante todo lo anteriormente mencionado, podemos concluir que somos nosotros quienes debemos cuidar y mantener limpia la ciudad. Así como colaboramos en mantener de la mejor forma nuestra casa, tenemos que hacer lo mismo en todos los ámbitos en los que transcurre nuestra vida.
Hay una frase que clarifica lo que hoy sería un ideal al parecer lejano para Azul: "La ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia".
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