El circuito virtuoso del consumo no es para siempre

Por: Hernán de Goñi

Todavía no ha aparecido una cobertura contra la inflación más efectiva que la compra de bienes de consumo durables. Con esta receta, los argentinos fueron más fieles que nunca a su espíritu tuerca y le dieron la posibilidad a la industria automotriz de superar en 2010 su récord histórico de producción. Y a juzgar por el ritmo al que comenzó este año, la bonanza seguirá.

Algunos análisis plantean que el consumo está motorizado por la existencia de tasas de interés negativas. Pero esa posibilidad no se aplica a la mayoría de los que compran con crédito, ya que tanto los intereses de los préstamos personales como los que perciben las tarjetas por la refinanciación de sus saldos superan la inflación que estiman los privados, cercana a 25% anual.

Si esta tendencia no es mayor, es porque la leve tasa de devaluación nominal permite que los plazos fijos entreguen una modesta renta en billetes verdes. Con este esquema, y un sendero salarial que por ahora supera la curva de la inflación, se mantuvo el statu quo. Las terminales también ayudaron con una suba de precios menor al IPC, porque Brasil les compensó sus mayores costos en dólares.

Sin embargo, pocos creen que este escenario perdure de manera estable

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