Tal como había anunciado la ministra Nilda Garré, este martes la presidente Cristina Kirchner dio detalles del Plan Cinturón Sur, mediante el cual se dispuso el despliegue de 2.500 gendarmes y prefectos en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires. Durante la presentación se afirmó que "el Gobierno nacional no discrimina a ningún distrito en cuanto a obras".
La Presidenta -que además anunció el llamado a licitación para el traslado de la cárcel de Villa Devoto- habló en la Casa Rosada al presentar el Plan Cinturón Sur para esa zona porteña, que implica la entrega de equipamiento moderno, la reasignación de mil efectivos de la Policía Federal y el agregado de los gendarmes y prefectos en esos barrios desde el 4 de julio.
En indirecta réplica a los cuestionamientos que habría hecho la Policía Federal por la inclusión de otras fuerzas de seguridad en sus jurisdicciones, la jefa de Estado justificó la medida al decir que es "un nuevo concepto de unidad entre nuestras fuerzas".
Sucede que cuando trascendieron las versiones sobre este nuevo plan oficial se produjo una crisis en la Policía Federal. En medio de un clima de incertidumbre y un estado deliberativo, el jefe de la fuerza, Enrique Capdevila, llegó a presentar su renuncia, la cual le fue rechazada por la ministra de Seguridad, Nilda Garré.
Cristina sostuvo que "se pone en marcha un nuevo proceso de unidad, por eso es fundamental articular fuerzas, y esperamos poder dar respuestas a una demanda en la que estamos trabajando", y rescató que "las salideras bancarias se disminuyeron en un 80%".
Asimismo dijo que "desde el Estado hay una clara apuesta para recuperar la confianza perdida de la sociedad en las fuerzas de seguridad. Es necesario que en la seguridad y todo lo que hace a la infraestructura, haya articulación entre el Gobierno nacional, de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires".
"Esto no quiere decir que (el gobernante) sea del mismo partido político. Pero es importante que ninguno de los que gobernamos las jurisdicciones tome como plataforma electoral su centro de gobierno y lo elijan como centro para hacer oposición a los demás en lugar de usarlo para resolver los problemas de la gente con políticas comunes", dijo.
Además, aseguró que "esto es de sentido común" y dijo que desde el Gobierno "nunca se discriminó a nadie en lo que hace a las obras" en los distritos.
Asimismo, destacó que "a partir de lo implementado, la reducción de las salideras bancarias está en el orden del 80% en lo que fue su pico máximo", y remarcó que "esto no es magia, nos pusimos a trabajar en lo que fue sujetos principales, que son los bancos, con la legislación y las fuerzas de seguridad".
"Si uno mira, junto a Chile y Uruguay, debemos ser los países con mejores índices de seguridad. Basta darse una vueltita por otro país y ver cómo es", agregó, y dijo que la delincuencia "es un problema que convive hoy en muchísimos países, hay que sentarse y diseñar planes; los problemas están todos juntos y las soluciones las tenemos que abordar juntos".
El despliegue de Gendarmería y Prefectura sobre las seis comisarías del sur porteño (donde la Policía Federal queda relegada a tareas administrativas) coincide con la llegada -a barrios de la zona- de efectivos de la Policía Metropolitana, que dispuso el Gobierno porteño.
Este plan comenzará el próximo lunes: la Gendarmería actuará sobre las jurisdicciones de las comisarías 34 (Villa Pompeya), 36 (Villa Soldati y Bajo Flores) y 52 (Villa Lugano), mientras Prefectura lo hará sobre las jurisdicciones de la 24 (La Boca), 30 (Barracas) y 32 (Barracas-Patricios).
Ambas fuerzas tendrán la responsabilidad en las investigaciones sobre drogas, mientras que los mil policías que hasta ahora trabajaban allí pasarán a patrullar la General Paz y algunas avenidas porteñas. De la Federal sólo quedará el personal administrativo -unos 300 efectivos- que se ocuparán de hacer sumarios y custodiar detenidos.


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