En la película, un pontífice recién elegido no puede superar el pánico y huye. Antes, llaman para que lo ayude a un psicoanalista ateo.
En el film, un recién elegido Papa sufre un ataque de pánico en el momento en que debe presentarse en el balcón de la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, para saludar por primera vez a los fieles, que esperaban pacientemente la deliberación del cónclave. A pesar de reiterados intentos, sus consejeros no logran convencerlo de que es la persona adecuada para ejercer el pontificado. Por esa razón, recurren a uno de los más reconocidos psicoanalistas de Italia, ateo él, interpretado por Moretti, para que lo ayude a superar el pánico.
En el momento de su estreno comercial en Italia, Habemus Papam fue recibida con cierto recelo en los círculos católicos y criticada especialmente por el diario vaticano L'Osservatore Romano. Sin embargo, las críticas no fueron tan severas porque los diálogos del psicoanalista interpretado por el cineasta con el cardenal Melville que personifica el actor francés Michel Piccoli, no tenían revelaciones escandalosas y presentaban al Papa como un hombre sorprendido por el peso de una responsabilidad que cree no poder asumir, con dudas sobre su misión y sobre la fe. Tal vez por eso, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) subrayó, a modo de elogio, "la mirada de comprensión amplia y generosa" sobre el personaje del Papa, aunque criticó cierta "superficialidad" en la historia. «

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