Al menos cincuenta mil familias salteñas viven en su terreno, pero no tienen escrituras propias. La mayoría accedieron a través de programas sociales, pero muchas levantaron sus viviendas en inmuebles que aún figuran a nombre de los propietarios de fincas que se las vendieron. La provincia pretende entregar 1500 escrituras en los próximos dos meses.
La cantidad de familias que viven en viviendas propias, pero en terrenos que no son formalmente suyos hizo que el gobierno de Urtubey pusiera en práctica el plan para entregar escrituras.
Los encargados de la comunicación del gobierno aprovecharon las entregas. Cada semana, el sitio oficial del gobierno publica una foto del gobernador entregando esa documentación a un grupo de familias. El último acto fue en Rosario de Lerma, donde 24 familias recibieron el martes pasado los papeles que le acrediten la propiedad de la tierra.
Según cálculos del coordinador de Tierras y Bienes Patrimoniales de la Provincia, Sergio Usandivaras, en Salta al menos cincuenta mil familias se encuentran en esa situación. "Hay localidades, como El Quebrachal, en las que más del ochenta por ciento de las viviendas no tienen escritura", afirmó.
El funcionario asegura que el trabajo comenzó cuando a sus organismos se hacían colas de vecinos del barrio 17 de Octubre para pedir una constancia de que habitan esos terrenos para continuar recibiendo el servicio de electricidad. "El barrio tiene veinte años, y todavía no tiene escrituras".
Según indicó el funcionario, buena parte de las escrituras que se están entregando pertenecen a lotes otorgados en su momento por el programa Familia Propietaria del gobierno de Juan Carlos Romero, que entregó algunas escrituras, pero enmuchos entregó los lotes, pero no los papeles.
La confección de la documentación se agilizó desde que la provincia adquirió GPS y estaciones que agilizan la delimitación de los terrenos, a partir de las cuales se estaría en condiciones de confeccionar escrituras.
Más difíciles son, en cambio, los casos -muchos en el interior de la provincia- en los que las viviendas se levantaron en fincas que aún siguen a nombre de los privados que se los vendieron, donde el trámite exige la posesión veinte añal o la expropiación.
Según Usandivaras, la entrega de escrituras no sólo beneficia a las familias.
"Es un bien para la sociedad, porque el que tiene una escritura ya no va a poder acceder a otro terrenos por programas sociales. En cambio cincuenta mil familias sin terrenos, son cincuenta mil nuevos posibles beneficiarios", afirmó.


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