Este miércoles se realizó en el Teatro Municipal el acto protocolar por las bodas de oro del Instituto "José Manuel Estrada". Los festejos se desarrollaron durante todo el mes, con actividades escolares, misas y proyectos especiales.
Ex alumnos, vecinos, ex docentes, directivos, estudiantes y maestros actuales, autoridades educativas. Ese fue el público que estuvo este miércoles en el Teatro Municipal, donde se realizó el acto protocolar por los 50 años del Instituto Privado "José Manuel Estrada".
está celebrando 50 años ininterrumpidos en el compromiso de educar. Es medio siglo el que ha transcurrido desde su creación, fechada en 1964, "años de dedicación en pos de un ideal, construyendo caminos que permitieron generar espacios de inclusión, participación y compromiso", graficaron la directora del servicio, profesora Mónica L. Turrina; la vicedirectora, Ana Xlara Venier y la secretaria, Laura Iturralde.
Las celebraciones iniciaron a principios de mes, con la entrega de premios y menciones correspondientes al certamen literario de la escuela, para días después realizar una jornada de reflexión a cargo del sacerdote Alberto Bustamante, vicepresidente del Consudec.
También se realizó en la escuela una santa misa en acción de gracias, en memoria de miembros de la comunidad educativa fallecidos; donde se descubrió una placa, a cargo de la Unión de Padres.
Recuperar la historia
Comenzaba la década de 1960. Olavarría integraba el llamado "Polo de desarrollo" el cual, mediante la tecnificación del campo, el crecimiento de la producción de las fábricas, la multiplicación de talleres y empresas de actividades terciarias, aseguraba la prosperidad para la región. Lo social y lo cultural también se mostraban en expansión.
En este contexto de crecimiento, un grupo de vecinos del también en expansión barrio San Vicente creyó oportuno brindar continuidad educativa a los alumnos de la escuela primaria ubicada en Buchardo y calle 58, actualmente Moreno. Ese fue el origen del Instituto Privado Secundario, que otorgaría el título de Perito Mercantil acompañado por una planificada educación humanística y religiosa.
Esta iniciativa fue apoyada y orientada por el presbítero Bartolomé Peri, párroco de la capilla del barrio. El proyecto no era sencillo y eran necesarias muchas manos y voluntades. Algunos de los motores de aquel sueño fueron el propio padre Peri, Neil Vázquez, Lía Mieri, María del Carmen Lucini, Teresa Bodini, el ingeniero Capitanich y muchos hombres y mujeres de buena voluntad y aporte generoso.
Sin embargo, el barrio contaba con 150 manzanas muy despobladas, sin organización urbana y con carencias de servicios públicos. En este sentido, fue vital el compromiso de la Municipalidad para obtener la apertura de calles, el alumbrado público y la red cloacal, entre otras mejoras. Se fueron sumando muchas familias para levantar el primer edificio de la esquina de Buchardo y 58 y mediante la realización de rifas, espectáculos, kermesses y otros emprendimientos fue concretándose el sueño. En junio de 1961 se colocó la piedra fundamental, símbolo de esperanza para toda la comunidad.
El 10 de marzo de 1964, el Instituto abrió sus puertas a un grupo de alumnos de primer año y a un puñado de profesores deseosos de aprender y de enseñar. Era un edificio pequeño y sencillo, que poco a poco iría creciendo con el continuo esfuerzo de las familias y de toda la comunidad. Monseñor Marengo celebró la misa inaugural y bendijo las banderas y las instalaciones.
Año a año, el instituto fue creciendo, abriendo nuevas divisiones gracias al apoyo de la comunidad y a los docentes que trabajaban sin cobrar, hasta lograr el reconocimiento oficial. Las instalaciones se fueron ampliando con el esfuerzo de los que formaban parte y de otras instituciones que colaboraron. Entre los logros pueden contarse: el laboratorio, el gabinete de computación, un espacio especial para la biblioteca, la sala de video, el playón deportivo.
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