“Cierren el horno pirolítico, es una vergüenza”, reclamó Altolaguirre

Después el incendio del lunes, el concejal ambientalista Leandro Altolaguirre afirmó que no hay excusa para no cerrar inmediatamente el horno pirolítico.

El concejal del Frepam volvió a denunciar que el horno pirolítico que funciona en el predio del Hospital Lucio Molas viola las normas vigente y su estado es calamitoso. El fuego que tuvieron que apagar los bomberos este lunes es una prueba.

“No hay ningun impedimento para que el horno pirolítico se cierre ya”, aseguró Altolaguirre, que además es presidente de la asociación ambientalista Alihuen, que levantó firma con los vecinos del horno para que cese su funcionamiento.

Altolaguirre y su asociación promueve el tratamiento de lo residuos a través de un sistema de autoclave. Este mecanismo esteriliza los residuos patológicos a través de vapor a altas temperaturas y luego se los lleva a un relleno sanitario. En la trancisión hacia ese sistema, sostiene, los residuos patológicos pueden ir al relleno con cuidados especiales.

Sin embargo, el intendente Francisco Torroba había anunciado a fines del año pasado que se optará por un sistema dual. Una parte con autoclave y el tratamiento de otros residuos con un nuevo horno pirolítico (que compraría la provincia).

Para Altolaguirre esa no es la mejor solución porque la compra del pirolítico es más onerosa y también su mantenimiento. Además, el horno pirolítico arroja al medioambiente dioxima y furanos que pueden ser cancerígenos, según su postura.

Altolaguirre participó hace un mes y medio de una reunión con el viceintendente Guillermo Di Liscia, que había visitado la ciudad de Rosario, considerada un ejemplo a nivel ambientalista porque no incinera los residuos patológicos y los trata totalmente con autoclave.

“Nos habíamos quedado contentos”, confió Altolaguirre. Sin embargo, después de esa reunión, Torroba y el director de Obras y Servicios Públicos, José Vendramini, insistieron públicamente con la idea de que la provincia aporte los fondos para comprara otro horno pirolítico para remplazar el actual, vestusto y fuera de estado.

“El tema no se puede seguir dilatando más y no se puede seguir con la planta actual. Su estado es una vergüenza. Es insostenible. Está violando la norma de salubridad, laborales, de salud públicay ambientales”, remarcó el edil.

Y sostuvo que la legislación nacional actuamente exige un tratamiento a través de un relleno sanitario de seguridad, con medidas adicionales en el enterramiento (himpermeabilización de mayor espesor, tratamiento con cal, por ejemplo) y acceso vedado.

El municipio anunció hace un par de meses que dentro del actual relleno sanitario, un sector ya está funcionando con esas pautas y allí se llevan los residuos patológicos inorgánicos que no son incinerados en el horno pirolítico del Molas, adonde se destinan los orgánicos.

“Supuestamente está funcionado. Yo no lo ví. Y el horno está obsoleto hace rato. No hay ningun impedimento para que el horno pirolítico se cierre ya”, reafirmó Altolaguirre.

“Para jutificar el uso del horno y tratar de calmar a los vecinos, dicen que queman solo carne. La realidad, es que va de todo. Y los productos que tienen cloro, al quemarse, generan dioxinas, compuestos orgánicos persistentes y son cancerígenos”, explicó.

“El horno tendría que tener medidas de seguridad, filtros alquitranados, chimenea, tratamiento de cenizas. No tiene nada. Es un par de hornallas que queman y nada más. Eso sale crudo al aire”, graficó.

“Ahora se quemó la planta por un aerosol. Eso es la prueba de que en las bolsas va de todo. El aerosol explotó y salió para afuera, porque está agujereado el horno, y está rodeado de bolsas, que deberían estar en una cámara de frío y no en el área de depósito porque es todo plástico”, precisó.

“Las fotos son evidentes. Es como estar trabajando con un soplete en una estación de servicios”, comparó.

Altolaguirre insistió con que “el horno se puede cerrar en este momento”. Recordó también que Torroba se había comprometido a dejar de recibir residuos patológicos de las localidades del interior si para fin del año pasado la provincia no enviaba los recursos para adquirir nueva tecnología. “Después dio marcha atrás”, lamentó.

“Estamos en marzo y seguimos sin solución. Y cuando tenga la plata, hay que hacer una licitación y lleva entre 4 y 6 meses para adecuar una planta de residuos patogénicos”, dijo.

“Las cosas se pueden hacer bien, más económicamente, las autoclaves son más baratos y nacionales, y con mejores cuidados”, reafirmó.

Según se calcula, el horno pirolítico recibe 1.200 kilos de residuos. Aunque una parte de ellos, en realidad, no son patológicos. “Un aerosol no es patogénico”, ejemplificó.

Comentá la nota