Teodoro Stadler, jefe del Departamento de Toxicología Ambiental del Imbecu, profundizó el debate por la actividad
Este aspecto es sólo posible de abordar por un científico como Teodoro Stadler, jefe del Departamento de Toxicología Ambiental del Instituto de Biología Experimental de Cuyo (Imbecu), una unidad ejecutora del Conicet. Stadler, doctor en Ciencias Biológicas y especialista en temas ecológicos, dialogó con El Sol acerca de su visión respecto de la minería y de cómo abordar la problemática de manera responsable con el ambiente. No se refirió a ningún emprendimiento minero local en particular, sino a las muchas equivocaciones que se cometen a la hora de colocar el tema en la agenda pública.
DEBATE ÚNICO. Para Stadler, es un error plantear la discusión acerca de la minería en forma superpuesta con otros debates, por ejemplo, el de las regalías que la explotación de los recursos naturales le aporta al país. Esto es, en su opinión, un tema eminentemente político. En otras palabras, si lo que se quiere es cambiar los beneficios que deja esta actividad económica, es menester debatir y modificar la norma que impone el monto de las regalías.
Se trata de la Ley 24.196 de Inversión Minera. El artículo 22 de la citada legislación indica que las provincias que adhieren a ella no pueden cobrar un monto superior a 3 por ciento sobre el valor de boca de mina del mineral extraído. Por una modificatoria de este artículo, a este porcentaje, las empresas mineras le descuentan los gastos de explotación, de los que se hace cargo la Provincia. Por lo tanto, es menos de 3 por ciento lo que le queda a Mendoza. Esta discusión, para Stadler, no debe mezclarse con el debate sobre si es o no contaminante o si es o no perjudicial para el suelo.
La aclaración es válida, porque un tema suele traspasar, erróneamente, los límites del otro. Además, según el científico, mientras se demoniza a la minería, no se pone atención ni se discute el cultivo de soja, por ejemplo. En Argentina, casi 16 millones de hectáreas producen soja y no existen grandes cuestionamientos al respecto. Este cultivo, realizado sin los debidos cuidados para que el suelo se recupere, lo daña en forma permanente, ya que el suelo es, según explicó Stadler, un recurso no renovable. "De esta manera se pierden recursos del país, como con cualquier emprendimiento minero", sostuvo el científico.
CORRECTA EVALUACIÓN. Para toda actividad industrial es indispensable realizar una correcta evaluación de impacto ambiental. Con esta, se aprueba o no la actividad, y por este motivo, debe de hacerse con las debidas exigencias. Para Stadler, el error es no convocar a los científicos y estudiosos de esta temática para que elaboren y evalúen el impacto ambiental. Luego, los funcionarios tienen una tarea muy sencilla de realizar y no ya la de volver a estudiar el tema, que ya ha sido sopesado por los técnicos expertos en la materia.
EN CONTRA DEL FUNDAMENTALISMO. Para el científico, es complejo el planteo de "minería sí o no". Sostiene que la minería no es un invento local. "Existe una carrera de Ingeniería en Minas, en la que no sólo los profesionales se especializan en extraer el material, sino que, además, ponen énfasis en hacerlo con los mayores cuidados, para que el medio ambiente sufra el menor impacto posible", manifestó Stadler. Lo indispensable es realizar los controles necesarios a la industria y hacer cumplir las reglas. Si la extracción se realiza fuera de la ley, deben de hacerse notar las sanciones.
Acerca de las posturas fundamentalistas para decir "no" rotundamente a la minería, Stadler puso un ejemplo sencillo: "La misma gente que niega la posibilidad de la instalación de industrias mineras, usa detergente o champú en la vida diaria. Estos productos son derivados del petróleo y también afectan el medioambiente".
Comentá la nota