Apuesta a conservar la mayoría absoluta en el Parlamento para avanzar con más nacionalizaciones en el sector financiero y salud. La oposición aspira a ponerle freno
Ayer fueron los cierres de campaña. Hasta ahora, los sondeos muestran que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV, de Chávez) y la coalición opositora (aglutinada en la Mesa de Unidad Democrática) están prácticamente igualados en intención de voto. Pero esto no necesariamente se reproducirá en el número de bancas, ya que una nueva ley electoral que da más representación al partido mayoritario y más peso al voto rural, junto con una modificación de los circuitos electorales, favorecerá al oficialismo.
Chávez, que desde que asumió en 1998 ganó 11 de 12 elecciones, se ha puesto personalmente la campaña al hombro, en momentos en que sondeos y oposición coinciden en que su popularidad está cayendo (40-50% desde 70%) por la crisis económica, los altos índices de inseguridad y el deterioro de los servicios públicos. Su apuesta es conservar la mayoría absoluta de la Asamblea (110 de 165 bancas), lo que le permitiría seguir avanzando con más nacionalizaciones –como ya prometió– especialmente en el sector financiero, alimentos y salud.
“Yo estoy precalentando motores. Esta no es mi campaña, estoy aquí apoyando a mis candidatos. Mi turno es en diciembre de 2012”, exclamó ayer el mandatario en el acto de cierre del PSUV en Carabobo.
Para la oposición, que arranca con un piso bajísimo, sería un éxito lograr al menos un tercio de los diputados y dejar al oficialismo con mayoría simple.
Según Siobhan Morden, analista de RBS para América latina, “una victoria de Chávez más contundente de la esperada implica un riesgo mayor (para la economía), ya que daría un sesgo más ideológico en la gestión macroeconómica”. Lo mismo podría pasar, paradójicamente, si sufre una derrota mayor a la esperada, según el analista Patrick Esteruelas, de Moody‘s, citado por la agencia Reuters. “Si pierde por mucho, las tensiones subirán y estará reacio a flexibilizar su agenda”, afirmó.
Lo cierto es que parte de la esperanza opositora está en poder capitalizar la decepción de muchos venezolanos que sienten que, tras 12 años de Chávez en el poder e ingresos petroleros récord hasta la llegada de la crisis, su situación real en cuanto a capacidad de consumo, trabajo y acceso a servicios públicos debería ser significativamente mejor.
Según cálculos del FMI, Venezuela será el único país de Latinoamérica cuya economía retrocederá este año: 2,6% .
Aunque durante la gestión de Chávez la pobreza bajó a fuerza de un enorme gasto social que representa el 45% del gasto total, más del 24% de los hogares son pobres.
Para colmo, el gobierno tampoco ha podido frenar la inflación que, pese a los controles de precios y de cambio que se vienen aplicando desde 2003, acumula un alza del 20% en lo que va del año.
De hecho, pese a la renta petrolera, el gobierno tampoco ha sido eficaz a la hora de lograr la soberanía alimentaria. Se importa el 70% de los alimentos que se consumen en el país.

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