El vicepresidente dijo que es un tratamiento "más duro" que el de Cuba
El vicepresidente participó en la inauguración de la pequeña capilla, bautizada La Esperanza, construida a toda velocidad en el Hospital Militar de Caracas, en el que permanece el líder revolucionario desde hace dos semanas. Con su aparición quiso defender, de forma muy endeble, la política de comunicación de su gobierno: "Siempre hemos informado la verdad absolutamente".
Incluso desde las filas del chavismo se exigía al gobierno que aportara más y mejor información sobre la salud del presidente. Y de eso se trataba, de llevar calma.
Maduro insistió en su llamado a "confiar en las informaciones oficiales". Algo que se antoja imposible, porque transcurridos 21 meses de la enfermedad presidencial y tras 83 días desaparecido de la escena mediática, no se conoce oficialmente qué tipo de cáncer sufre Chávez, a qué órganos afecta, si existe metástasis, qué operación se le realizó en La Habana el 11 de diciembre ni tampoco qué médicos lo tratan.
La Venezuela del surrealismo mágico concentra en 2013 buenas dosis de misterio y secretos. Maduro ni siquiera dio a conocer si el mandatario ha mejorado, o empeorado de la insuficiencia respiratoria que sufre y que lo obliga a respirar a través de una cánula traqueal. "Él se comunica por vía escrita", insistió, "y por otras que ha inventado, él es muy creativo", añadió sin pormenorizar cuáles.
La ceremonia, celebrada anteanoche, se convirtió en un alegato oficialista. "Este gobierno legal y constitucional trabaja como ningún otro en los 10.000 años de historia", arengó Maduro en emocionado arrebato en el preludio de la inauguración de La Esperanza.
La retransmisión televisiva dejó muy claras cuáles son las órdenes en el mastodóntico aparato de propaganda gubernamental: plano de Maduro, contraplano del sacerdote. En muy contadas ocasiones se centraron en María Gabriela, la única hija de Chávez presente en la misa, sentada junto a su cuñado Jorge Arreaza, ministro de Ciencias.
Su aspecto triste y acongojado desató las típicas especulaciones horas después, que ella misma contestó desde Twitter: "No puedo estar feliz con mi padre enfermo". Uno de los detalles más sorprendentes fue la ausencia del resto del clan familiar: faltaron dos hijas, un hijo, los padres y los cinco hermanos.
Maduro propuso la formación de "combatientes antirrumores" para luchar contra algo que forma parte del carácter y del día tras día venezolano. "Esta revolución tiene demasiado amor y tiene que defender a este hombre. Llamamos al pueblo al combate", arengó Maduro, en un exceso argumental..

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