PEKIN (AP).- Controlados por el Estado, la mayoría de los medios de comunicación intentaron minimizaron las noticias del levantamiento popular que derrocó al presidente Hosni Mubarak; apenas publicaron unos escuetos partes informativos y un editorial que advertía que Egipto puede entrar en "caos".
La reticencia a informar sobre la celebración que estalló en El Cairo es fruto, probablemente, de la preocupación de Pekín por el creciente malestar popular en China, que podría amenazar el monopolio del poder del Partido Comunista.
Ayer, la mayoría de los diarios y portales de Internet de China se manejaban con un lacónico parte enviado por la agencia oficial de noticias Xinhua, con información básica sobre la renuncia de Mubarak y una mención fugaz sobre la fiesta popular tras su renuncia.
"La estabilidad social debería ser de vital importancia. Cualquier cambio político perderá sentido si, al final, el país es presa del caos", decía el editorial del China Daily.
Ayer los censores del Internet bloqueaban todavía las búsquedas sobre "Egipto" y "Mubarak", tal como lo hacen desde que se iniciaron las protestas. Sin embargo, los disidentes tecnologizados saben cómo sortear los controles sobre Internet, en particular sobre Twitter.
"Hoy renunció Mubarak; aquí le seguimos viendo la cara a la misma gente desde hace 20 años. ¿Cuándo se piensan ir?", escribió ayer un usuario del sitio de microblogs.
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