Será el jueves en Washington. La Casa Blanca ayer rechazó la demanda.
El jueves, la Casa Blanca anunció que Barack Obama se reunirá con el Dalai Lama el 18 de febrero en la capital norteamericana. Ayer -el mismo día en que China hace un anuncio económico y provoca inquietud en las Bolsa de Nueva York y Europa- el vocero de la ancillería china, Ma Zhaoxu, recordó lo "negativo" que va a ser ese encuentro para las relaciones bilaterales y, llanamente, exigió al presidente norteamericano que cancele la visita. Obviamente, Washington rechazó el pedido chino de anular el encuentro.
"China se opone firmemente a que el Dalai Lama visite los Estados Unidos y a que los líderes norteamericanos tengan contacto alguno con él", expresó el vocero a la agencia oficial Xinhua. "Nuestra postura es consistente y clara". Beijing ya mostró su disgusto la semana pasada cuando la Casa Blanca confirmó su intención de organizar el encuentro.
"Exigimos a EE.UU. que comprenda bien la elevada sensibilidad que generan los asuntos relacionados con el Tíbet, y le pedimos que honre su compromiso de reconocer el Tíbet como parte de China y que se oponga a la independencia de la región", insistió Ma.
Para el régimen comunista es fundamental que sus socios y aliados apoyen el concepto de 'una sola China'. EE.UU. reconoce abiertamente ese principio, aunque critica los métodos empleados para conseguir la fidelidad de la provincia.
El vocero de la ]Casa Blanca, Robert Gibbs reaccionó con algo de asombro ayer a las duras demandas de China. "No me queda claro si su pedido específico fue que se cancelara la reunión", dijo el funcionario. "Si eso es lo que realmente querían, el encuentro será como esta fijado, el próximo jueves", agregó Gibbs.
El Ejército de Liberación Popular retomó el control sobre el Tíbet en 1950, pero no fue hasta 1959 cuando el Dalai Lama se convirtió en el enemigo público número uno de Beijing. En esa fecha el líder espiritual, considerado un dios por los fieles budistas, abanderó una revuelta popular contra la supuesta represión étnica, cultural y religiosa de las fuerzas comunistas. Su alzamiento fue sofocado con puño de hierro por Mao Tse Tung, y el líder budista tuvo que huir atravesando el Himalaya hacia la India.
Si Beijing ya está así sólo por el anuncio, es probable que arroje toda su furia cuando vea en televisión las sonrisas cálidas y los apretones de manos entre Obama y el Dalai Lama.
Para la Casa Blanca la relación entre China y EE.UU. es "suficientemente madura" y es "normal no estar de acuerdo en todo". Es de suponer que Beijing ya planea las represalias. Entre otras podría dejar de apoyar a Washington en temas sensibles como el cuestionado desarrollo nuclear de Irán o el de Corea del Norte.
El año pasado Obama visitó China pero antes canceló un encuentro con el Dalai Lama en aras de no ofender a sus anfitriones. La relación entre socios claves se ha deteriorado últimamente después de que Obama no logró convencer a China para que abra su inmenso mercado interno a los productos norteamericanos. China esta creciendo a un 10% y mantiene su moneda pegada al dólares norteamericanos.

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