La llegada del Año de la Cabra de Madera fue la excusa para un encuentro multicultural. Además de la tradicional Danza del Dragón, hubo muestras y clases de caligrafía y artes marciales y más de 50 puestos gastronómicos
Con cinco días de anticipación a los festejos oficiales, la comunidad china comenzó a celebrar ayer el año nuevo. Los eventos se realizan en el tradicional barrio ubicado en bajo Belgrano y se extienden hasta las Barrancas, donde se montó un gran escenario. El evento, organizado por la Fundación Muralla Dorada y auspiciada por la embajada de ese país y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires espera unas 400 mil visitas durante todo el fin de semana.
A la extensa mitología china podría agregársele un nuevo capítulo: cada vez que el dragón y el león miraron al pueblo argentino, este se multiplicó. A la celebración por el año de la Cabra de Madera le falta un día, sin embargo, la convocatoria ya dio muestras de que superará a la del año pasado, cuando reunió 400 mil personas, aún con algunas tormentas aisladas.
En todo el perímetro se realizan talleres de dibujo, pintura, caligrafía, ceremonia del té, danzas tradicionales chinas, Taichi. Además, hay más de 50 puestos gastronómicos y culturales de distintos países. Porque el Año Nuevo Chino, o la Fiesta de la Primavera, ya se convirtió en la gran fiesta multicultural de la Ciudad. Porque, a fin de cuentas, todos somos gente del mundo.
María Emilia Fernández fue una de las primeras. La mujer de 68 años está jubilada, tras 40 años de ser profesora de Geografía en escuelas públicas. Vive en Bajo Flores, ahí donde, "los únicos que dan trabajo son los coreanos". Son sus vecinos y sus amigos. Los ve en el barrio, comercia productos en sus mercados y conversa cuando asiste a su curso de "make up" (guiño de ojo) en el Centro Coreano Argentino. Entiende que existe un parecido más fuerte e importante que los rasgos entre chinos y coreanos. "Respetan mucho sus costumbres y son nacionalistas", aseguró.
La jornada de ayer sirvió para realizar la inauguración oficial del festejo, con las tradicionales Danzas del Dragón, Baile del León, artes marciales, pintura, caligrafía, percusión,canto y otras actividades. Pero también fue la oportunidad de escuchar otra versión definitiva (y arrabalera) del Himno Nacional Argentino a cargo de Javier Calamaro y Leandro Chiappe, al piano.
Los stands ubicados a lo largo de la vereda que corre en paralelo a la calle 11 de septiembre tuvieron una amplia oferta. Paraguas chinos, muñecos de los Angry Birds y parlantes para computadora con agua se ofrecen junto a adaptadores para enchufes, adornos de plástico y, claro, esos gatitos que no paran de mover el brazo.
Para comer, todo lo que entre en la imaginación: sándwiches de cerdo, arepas colombianas, ravioles fritos, helados Melona y el bocado más preciado, el chori bao, preparado con salchicha casera asiática (con lima, cilantro, menta y albahaca thai), envuelto en pan al vapor.
Ángela Chun prepara otra delicia, el té azul wulong. La dama envuelta en un sinuoso atuendo oriental explicó que "es como el té tradicional pero con un incremento del nivel de oxidación y que tiene aroma a orquídeas". Ángela vive en Villa Crespo y sus vecinos son judíos. Comparte con ellos "la conservación de nuestra cultura de origen durante toda la historia y el mismo aprecio por el año nuevo original".
La joven aclaró que el hecho de asignarle un número al año nuevo comenzó "con el creciente interés en el festejo por parte de las sociedades occidentales". El que comienza es el 4713, pero la fecha real es dentro de cinco días. El adelantamiento responde, entre otras cosas, a que se está realizando un video institucional, que muestra los festejos en todo el mundo y será parte de las celebraciones oficiales, en China. El Año Nuevo Chino es conmemorado por 1300 millones de chinos y por los ciudadanos de 395 ciudades en 119 países.
Argentina es uno de los sitios donde más gente lo celebra. El festejo es tan propio que entre los integrantes del equipo que mueven al dragón hay un solo chino, Daniel, de 13 años, que para colmo, es el más nuevo.
El Consejero Cultural de la Embajada de China, Han Mengtang, contó que "la tradición milenaria china dice que cuando se acerca esta fiesta, todas las personas, estén donde estén, van a regresar a su casa, transitando miles de kilómetros de distancia para reunirse con su familia en una serie de ritos para rendir culto a los ancestros, la naturaleza y la tierra. La esperanza es por un año más próspero y con mejor cosecha."
Y opinó que "argentinos y chinos amamos la libertad, el amor, la naturaleza, opinó, y gozamos la vida de una manera extraordinaria." Este festejo trae la unión familiar y eso también nos gusta a ambos países.
Vaya si es así que Andrés y Angélica se vinieron desde el Abasto, donde conviven con bolivianos y peruanos. Llevaron al pequeño Juan y a Felipe, que fue el que más cómodo viajó en la panza de su mamá. Los acercó el colorido y las comidas raras. Coincidieron en que "ya nos amalgamamos tanto en Argentina que no existen mayores diferencias entre nosotros". A esa altura ya había quedado bien claro. «
"El objetivo es potenciar las relaciones"
El fenómeno del crecimiento de China la llevó a ser la primera economía del mundo. En un análisis de las relaciones que mantienen con Argentina, el agregado cultural de la embajada Han Mengtang dijo a Tiempo que "en 2004, cuando Kirchner visitó China y el ex presidente Hu Jintao vino a la Argentina, se establecieron relaciones de cooperación estratégica entre ambos países y durante estos diez años se ha progresado mucho en todas las áreas y en todos los aspectos".
"El año pasado -agregó- cuando nuestro presidente Xi Jinping visitó la Argentina, ambos mandatarios estuvieron de acuerdo en elevar nuestras relaciones a un plano integral. Hoy China es el principal comprador de granos argentinos, el segundo socio comercial argentino y tercera fuente de inversión."
Naciones unidas
Alexandra, Guillerme y Florencia podrían haber organizado una mini reunión de Naciones Unidas sobre una lona tirada en la barranca, pero se conformaron con unos mates. Los jóvenes vinieron de Nicaragua, Brasil y Uruguay.
Preparativos precisos
Para recibir el nuevo año, la comunidad china se prepara limpiando sus casas con escobas viejas, que luego se descartan, cuelgan carteles rojos (el color que representa la prosperidad y la buena fortuna) con versos poéticos en las puertas de las casas y decoran con farolas y cuadros.
Se lanzan fuegos artificiales y petardos, con la esperanza de alejar la mala suerte y atraer la prosperidad, los niños reciben dinero de sus familiares, y es tradición cerrar las tareas pendientes de cara al Año Nuevo, por lo que es importante pagar las deudas.
El año de la Cabra será ideal para que aquellos que llevan ese signo zodiacal dejen la vida tranquila, cómoda y predecible, que tanto disfrutan y den el paso para afrontar aquellos problemas que pueden resultar dolorosos, por mucho que les cueste.
Es posible, incluso, que algunas cosas importantes cambien drásticamente de un día para otro sin que la persona haya hecho nada para que eso ocurra.
El cierre
Show de fuegos
El cierre de los festejos en las barrancas será esta noche, a las 20, con el prometido show de fuegos artificiales. También se espera para hoy la presentación de los grupos representantes de las colectividades de Italia, Japón, Bolivia y Polonia.
Una ceremonia
Ángela Chun explicó que "el consumo de infusiones en China se realiza como una ceremonia aparte (NdeR: tal como sucede con el mate), en una mesa servida con bocados autóctonos, dulces y galletas de la fortuna. Primero se le sirve a los hombres y los jefes.

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