Chimentos políticos entre protestas sociales

La elección de la UCR del próximo domingo. El overol de Mansilla, una metodología militante. Los piquetes de protesta aumentan a medida que se acercan las elecciones. La maternidad subrogada de Prieto.
Una gran pregunta (aun sin respuesta) se hacen por estos días los analistas y referentes de los partidos políticos. ¿Cuántos radicales concurrirán a votar el domingo para dirimir la interna entre Martín Farizano y Néstor Burgos? Se sabe que en la última gran interna entre Farizano y Quiroga votaron poco más de 5.000 personas cuando en juego estaba nada más ni nada menos que la candidatura a la gobernación. Para esta ocasión la compulsa parece algo devaluada, aunque también estará en juego algo más que interesante: la posibilidad de que el partido logre conformar una alianza con otras fuerzas políticas, en caso de que se imponga Martín Farizano. No obstante se trata de una interna “chica”. Lo demuestra que las dos escuelas que estarán habilitadas para los comicios y la forma de consultar el padrón: los que viven de la calle Cordón Colón hacia el Oeste votan en la escuela 256 de Galarza al 2.700. Quienes viven al Este lo harán en la escuela 201, de Belgrano y Salta. Muy simple.

“Es fundamental que quienes nos estamos proponiendo para gobernar nos pongamos el overol o la camisa de Grafa” ha repetido públicamente en estos días el candidato a intendente por UNE, y actual concejal, Mariano Mansilla. Lo cierto es que lo que predica de verdad se exige, y no ha faltado algún adherente o militante novel que se ha sorprendido ante la imprevista exigencia de “agarrar la pala” (no metafóricamente) como método de militancia prácticamente obligatorio. Algunos se pliegan gustosos a la mecánica, otros no tanto, y todos de alguna manera recuerdan las brigadas de trabajo obligatorio que disponía el Che en aquellos tiempos primeros de la revolución cubana. Sin pretender comparar, claro.

A medida que se acercan las elecciones (esta vez, municipales), los piquetes de protesta social o sindical se incrementan. Casi como una paradoja del famoso teorema de Baglini, que indicaba niveles de responsabilidad en función de la lejanía o cercanía de la posibilidad de acceder al poder real y concreto, así parece funcionar la mecánica de estos hechos en la capital neuquina. Este jueves hubo incluso incidentes más o menos violentos en dependencias de Acción Social de la provincia, casi un clásico que cada tanto se repite. No es una casualidad: cuando están cerca las elecciones, se incrementa la ansiedad de punteros de distinto pelaje en la administración y/o distribución de los diversos paquetes de ayuda social que se implementan desde el Estado.

El diputado nacional neuquino Hugo Prieto ha conseguido en los últimos días una notable repercusión mediática con un proyecto de “maternidad subrogada”, que no es ni más ni menos que un intento por legalizar y reglamentar el uso de “vientres de alquiler” para quienes no tienen otra manera de tener un hijo. Prieto, diputado neuquino por la antigua Concertación PJ-UCR que originó aquella fórmula Cristina Fernández-Julio Cobos, se ha convertido en un firme defensor de las políticas “cristinistas”, y en las últimas horas no se privó de utilizar incursiones mediáticas con su proyecto maternal para defender al oficialismo en otras cuestiones, como por ejemplo, las metodologías electorales en vigencia.

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