El sur de Chile, en vilo por los paros y bloqueos

Crece la amenaza de desabastecimiento; los turistas, furiosos
SANTIAGO, Chile.- Tras el fracaso de la mesa de negociaciones y la renuncia por parte del obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, a su rol de mediador, la población de la región de Magallanes, en el sur de Chile, mantiene su paralización y bloqueo de las principales rutas de acceso, como protesta por la suba del gas decretada por la estatal Empresa Nacional del Petróleo (Enap).

El conflicto, que ya escaló a tal punto que forzó al presidente Sebastián Piñera a remover a su ministro de Energía, Ricardo Raineri -con lo que gatilló, además, un ajuste de gabinete mayor-, mantiene a la región más austral del país en vilo, con amenazas de desabastecimiento, las cuales ya pueden verse en las estaciones y almacenes de Punta Arenas.

La asamblea ciudadana -compuesta por los gremios locales- anunció ayer algunas instancias de flexibilización de su postura, con el fin de evitar nuevas desgracias en la zona, como fue la muerte por atropello de dos mujeres durante las manifestaciones de la primera noche.

Las medidas incluyen el permiso para que circulen libremente automóviles con emergencias médicas acreditadas y la posibilidad de que los turistas extranjeros, discapacitados, ancianos y menores puedan acceder al aeropuerto de Punta Arenas.

De la misma forma, los cortes de tránsito tendrán una ventana de una hora, durante la cual se permitirá el ingreso de bienes básicos, y será posible abrir almacenes para que la población se abastezca.

Ayer, más de 200 turistas tomaron una de las calles principales de Punta Arenas para protestar contra el cierre de rutas y del enclave turístico Torres del Paine, sitio al cual no han podido llegar y donde se encuentran atrapados otros 1500 viajeros.

La Cruz Roja coordina actualmente listas de espera de más de 800 turistas de 40 nacionalidades diferentes, que exigen ser evacuados a bordo de un avión de la fuerza aérea chilena desde Puerto Natales -la puerta de entrada a Torres del Paine, ubicada a 250 kilómetros al norte de Punta Arenas- con destino a la capital regional o a El Calafate, en la Argentina.

Por su parte, el consulado argentino en Punta Arenas comenzó anteanoche a asistir a los cientos de argentinos varados que esperan poder cruzar del continente a Tierra del Fuego con el servicio de transbordadores, paralizados por las protestas. Del lado argentino, en Tierra del Fuego, hay unas 4000 personas varadas, que son asistidas por el gobierno local.

Intransigencia

El gobierno chileno, por medio del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, acusó ayer a la asamblea ciudadana de intransigencia, luego de que ésta rechazara el ofrecimiento del enviado especial de Piñera, el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla. La oferta consistía en una suba parcial del 3% en las tarifas del gas y en dejar para más adelante las negociaciones que completarían el 16,8% de alza establecida por Enap.

"Desafortunadamente, todos sabemos que hay dirigentes de Magallanes que han tenido posiciones bastante poco razonables o muy inflexibles, y eso impidió un acuerdo. Sin embargo, seguiremos dialogando. Espero que podamos conseguir un acuerdo", aseveró Hinzpeter durante la entronización del nuevo arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati.

Los habitantes de Magallanes, que celebraron como un triunfo la salida del ministro Raineri, exigen la inmediata presencia del nuevo titular de la cartera, el popular ministro de Minería Laurence Golborne, quien asumirá también en Energía, con la inusual figura legal de "biministro".

Golborne, quien se ha mostrado confiado en sacar adelante la compleja situación que se vive en Magallanes, anunció que viajará mañana a la región, luego de que jure hoy sus funciones en el palacio de La Moneda, junto a los nuevos ministros de Trabajo, Evelyn Matthei, y de Defensa, Andrés Allamand.

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