Chile se preparó para lo peor recordando su propio sismo

El presidente llamó a la calma intentando hacer olvidar las alarmas del megasismo del año pasado.
El recuerdo de la tragedia. Un oficial de la marina chilena patrulla las aguas del Pacífico, ayer por la tarde. En Chile se habían encendido las alarmas pero el tsunami no provocó daño cuando llegó a las costas del país. El recuerdo de la catástrofe del año pasado fue sólo un susto.

Sebastián Piñera tuvo que incluir un párrafo de último momento en el balance de su primer año como presidente de Chile. En el aniversario de su asunción, el mandatario declaró el estado de alerta para las costas del país por los movimientos sísmicos en el Pacífico que devastaron a Japón y que preocupan a Latinoamérica. El Gobierno chileno intenta repeler los fantasmas del terremoto y el tsunami de febrero de 2010 con medidas preventivas que incluyeron la evacuación total de la Isla de Pascua.

“Llamo a todos a mantenerse alertas, pero a seguir con sus actividades normales”, pidió Piñera en un discurso transmitido por cadena nacional. “No es necesario alterar el normal funcionamiento de nuestra población. Los niños están yendo a las escuelas y la gente a sus trabajos. Estamos monitoreando la situación”, tranquilizó. Prometió que las autoridades entregarían un informe completo cada dos horas para mantener al tanto a la población.

Pero, más allá del llamado a la calma, el nerviosismo crece en el país con más kilómetros de costa pacífica. Miles de estudiantes de Valparaíso, Talcahuano, Arica y otras ciudades de la zona de riesgo faltaron a las escuelas. Los pescadores amarraron los barcos y abandonaron la faena. Todos están pendientes del anuncio que hizo la Armada: el primer contacto continental con el oleaje será a las 14.08 hora local de hoy, en Punta Arenas.

El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, anunció una batería de medidas para hacer frente a una eventual emergencia. Cinco mil habitantes de la Isla de Pascua, ubicada en altamar, fueron evacuados hacia el aeropuerto de Matarevi, a 45 metros de altura y protegido contra marejadas. El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (Shoa) prevé que allí las olas alcancen los dos metros de altura. Un avión Hércules está listo para despegar en caso de que sea necesario.

Además, fueron desalojados los pacientes de hospitales que se encuentran en zonas inundables. “Hemos hecho un chequeo con los hospitales que puedan estar bajo zonas de inundación, y que en ellos pudiera haber pacientes que no puedan movilizarse por sus propios medios”, detalló Hinzpeter. El Ejército y los bomberos de todas las unidades costeras permanecen en los cuarteles listos para actuar.

El Shoa señaló en un comunicado que vigila de forma permanente la situación y descartó, por el momento, la presencia de olas de carácter “destructivo”, aunque admitió un escenario posible de “fuertes oleajes”. Por lo pronto, el servicio registró una serie de temblores en el extremo norte de Chile, uno de los cuales alcanzó los 5.1 grados en la escala de Ritcher. No hubo daños ni víctimas, pero sí cuatro réplicas de los movimientos sísmicos que activaron el alerta gubernamental.

En su discurso, Piñera reconoció que “debemos apurar el tranco en la reconstrucción de las regiones arruinadas”.

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