Chile descubre la inseguridad y apela al ingenio para frenarla

Chile descubre la inseguridad y apela al ingenio para frenarla

Ante la falta de nuevas leyes, los vecinos se organizan; se usan desde grupos de WhatsApp hasta sofisticados globos aerostáticos de origen israelí

Por Federico Grünewald

SANTIAGO, Chile. - Walter Debruyn, presidente de los vecinos de la Villa John Kennedy, en la comuna de El Bosque, reconoce que estuvo mal haber cerrado con grandes bloques de cemento la calle de acceso al barrio. "Sabemos que estamos fuera de la ley, pero tenemos derecho a dormir tranquilos y a vivir sin temor", dice sobre la medida que tomaron ante el aumento de los tres delitos más violentos en este sector de Santiago.

Como él, son miles los chilenos que ante la sensación de inseguridad, y tras dispararse los hechos de delincuencia más frecuentes, decidieron extremar las precauciones en sus casas. Es así como en el último mes irrumpieron, por ejemplo, los globos aerostáticos israelíes, los silbatos de emergencia, las bengalas, un par de drones, el enrejado de pasajes, los altavoces disuasivos y los patrullajes nocturnos de grupos de vecinos coordinados por WhatsApp.

En las comunas de Las Condes y Lo Barnechea, en el otro extremo de la ciudad, los alcaldes implementaron esta semana un controvertido sistema de vigilancia a través de tres globos aerostáticos capaces de reconocer la cara de una persona en movimiento a un kilómetro y medio de distancia. La cámara gira en 360 grados, posee puntero láser y funciona de noche, con lluvia o nieve. Los aparatos son de origen israelí. Allá los usan para vigilar la frontera. En Chile los alcaldes dijeron que permitirán obtener material de prueba contra delincuentes.

Aparte del eventual peligro que involucraría la caída de un globo con gas helio de cinco metros de diámetro, juntas de vecinos y la ONG Derechos Digitales protestaron por lo que consideran una violación de la privacidad y porque todo transeúnte se convierte en potencial delincuente. El gobierno intervino en la polémica y comentó que no existen fórmulas mágicas para enfrentar el problema de la inseguridad.

Mientras el Parlamento chileno aún discute una ley antidelincuencia, los ciudadanos llevan un buen tiempo adoptando métodos extremos y a veces curiosos para detener los robos a las personas, el robo de vehículos y el robo en lugar no habitado, el delito que más creció en el último año.

Andrea González tiene organizados a sus vecinos en un grupo de WhatsApp. En el día se alertan sobre cada movimiento extraño en el barrio. "Casa 123, portón abierto", se lee en un mensaje. "Hay un joven con un bolso y gorra hablando hace mucho rato por celular frente al 82", alertan en el chat. La propia Andrea agrega que hacen rondas de vigilancia y avisan en el grupo con frases como: "12 PM, ronda en auto, todo OK". Se preocupan de que nunca salga un vecino solo, las hacen todos los días y en diferentes horarios, las mujeres siempre van en auto y algunos también salen con perros. "La gente se siente más segura con este sistema", dice Andrea, que no cree que los globos, por ejemplo, ayuden a reducir la sensación de inseguridad.

En orden descendente, los métodos más usados por los ciudadanos para protegerse son: rejas, muros y protecciones; perros bravos; coordinación vecinal o alarma comunitaria; coordinación con policías; tecnología y cámaras, y sistema privado de vigilancia.

DELITOS EN SUBA

En la comuna La Reina, donde los delitos más violentos subieron 40,5% en un año, Juan Pablo Saavedra y sus vecinos ofrecieron patrullar en sus vehículos. Mandaron a hacer unos imanes adheribles que dicen "Seguridad" con letras grandes, sobre fondo rojo. Se pegan en los autos y sirven para disuadir. "Sentimos que no nos ayudan de afuera y siempre está la posibilidad de ser vulnerados", justifica el vecino Moisés Valdebenito.

En Santiago hay más de 700 hechos delictivos al día, según la ONG Víctimas de la Delincuencia. Protestar con cacerolazos y cortando calles se convirtió hace dos meses en una de las maneras de llamar la atención de las autoridades. La manifestación más curiosa la protagonizaron más de 300 ciudadanos chinos frente a una comisaría de Carabineros. Reclamaron por los continuos asaltos que sufren en sus locales del barrio Meiggs, pero los gritos fueron todos en chino.

Junto con las cámaras de seguridad, en otros sectores los vecinos contrataron además el megáfono disuasivo. Cuando el operador de la central de cámaras observa que se está cometiendo un delito, tiene la posibilidad de gritar al o a los delincuentes y ahuyentarlos.

En Chicureo, sector del norte de Santiago, no hay globos aerostáticos, pero están trabajando con drones que hacen rondas de vigilancia varias veces al día. Para que no fuera invasivo, los habitantes de los condominios definieron su funcionamiento antes de comprarlos. La clave es la organización, "conocer el vecindario", cree Andrea González.

Elementos comunes en todos los grupos de vecinos son los silbatos de supervivencia (algunos tienen bengalas), los espejos semiescondidos en las puertas de las casas (para ver quién llama) y aplicaciones para celulares que son como el Waze de la delincuencia. Y frente al cuento del tío telefónico (inventar un secuestro o accidente de un familiar para pedir dinero a cambio), que también está en aumento, Carlos Pinto recomienda organizarse primero en familia y definir una palabra clave o concepto secreto, de tal manera que se pueda desbaratar la estafa con una simple pregunta.

LOS MÉTODOS MÁS EXTREMOS

Un globo aerostático

El sistema de videovigilancia se usa en Israel para patrullar las fronteras y en Santiago esperan que sirva para disuadir. Pero hay preocupación por el helio, muy inflamable, y por la violación de la privacidad que supone su cámara de alta definición

Patrullas vecinales

Vecinos de la comuna de La Reina, una de las más afectadas, se turnan para patrullar las calles en sus propios vehículos y hasta imprimieron imanes con la palabra "seguridad" para pegar en las puertas

Redes de alerta

A través de grupos de WhatsApp y aplicaciones similares a Waze, que se utiliza para mejorar el tránsito, los vecinos toman nota de cualquier hecho sospechoso e intercambian información.

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