Dos chicos prometerán la bandera en la escuela más austral del país

La ceremonia de promesa de lealtad a la bandera nacional tendrá mañana el capítulo más austral del país en la Escuela Nº 38 “Presidente Raúl Ricardo Alfonsín” de la Base Esperanza, en la Antártida Argentina.

La ceremonia de promesa de lealtad a la bandera nacional tendrá mañana el capítulo más austral del país en la Escuela Nº 38 “Presidente Raúl Ricardo Alfonsín” de la Base Esperanza, en la Antártida Argentina.

Dos alumnos de cuarto grado, Camila Rocío Montenegro y Luciano Tomás Coradini, serán los protagonistas del acto que comenzará a las 9.30 y que conmemorará un nuevo aniversario de la muerte de Manuel Belgrano.

“Todo lo relacionado con el país tiene en la Antártida un significado especial. Desde el himno hasta los festejos de cada fecha patria. El Día de la Bandera es algo muy particular, y también lo será para estos chicos que tendrán el orgullo de prometer lealtad desde este lugar”, explicó a Télam Fabián Juárez, maestro de la escuela en la Base Esperanza.

El docente también destacó el significado que la ceremonia del día de la bandera posee para los miembros adultos de la dotación de la base.

“Es una manera de prometer lealtad al país. Es uno de esos momentos donde uno se pregunta sobre lo que está haciendo en este lugar, cuál es el sentido o la necesidad de estar acá”, reflexionó.

Y agregó que en estas fechas “se siente como si se abrazara un poco más al lugar donde se ha crecido, donde nos hemos formado y donde podemos trabajar. Es una sensación muy fuerte”.

En la Escuela 38 de la Antártida, que depende del gobierno de Tierra del Fuego, hoy fue un día de actividades normales, “con 19 grados bajo cero de temperatura pero sin ninguna dificultad especial. Mañana tendremos el acto y el viernes retomaremos las clases”, relató el maestro.

Juárez y su familia, quienes residen habitualmente en Ushuaia, cumplen este año la tercera temporada antártica, después de su debut en 2004 y de su segunda experiencia en 2010.

“El tipo de vínculos que se generan es lo más trascendente. Viviendo en lugares cerrados uno aprende a ser más paciente, a cuidar al otro, a respetarlo en sus alegrías y sus tristezas, y de esa manera nos vamos ayudando entre todos”, sintetizó el docente la convivencia en la base.

También habló de los riesgos, a partir de lo que le sucedió en abril de este año, cuando tuvo que ser trasladado de emergencia a Ushuaia con una hemorragia digestiva.

“Fue difícil. Fuimos con toda la familia. Pero me recuperé y a los quince días estábamos de nuevo en la base. Nos interesa estar acá”, afirmó el maestro.

El gobierno fueguino selecciona todos los años a un matrimonio de docentes para desempeñarse en este establecimiento educativo por una temporada completa.

“Volvimos porque seguimos teniendo ganas de vivir algo distinto. Una experiencia diferente a una relación convencional de trabajo. Un modo de relacionarnos de otra manera con las personas, con la naturaleza y también con el país”, señaló Juárez.

Comentá la nota