Ellos son los que en el centro de la ciudad arrebatan celulares y "aprietan" a la gente para que les dé dinero. Desde el programa Quilmes Mi Casa aseguran que la cárcel no es solución, y que el trato masificante de la problemática, no dará resultados.
Descartó así cualquier otro método para combatir la delincuencia infanto-juvenil, ya sea bajar la edad de imputabilidad, o los "institutos-encierro de formación" que ha propuesto el intendente varelense Julio Pereyra.
Este es reportaje que PERSPECTIVA SUR mantuvo con el director de este programa que ya tiene cuatro años y medio de funcionamiento ininterrumpido en la ciudad:
- ¿La puesta en marcha de Quilmes Mi casa impactó en la seguridad de la ciudad?
-"No podría medirlo. El resultado que vemos, es que muchos de los chicos que inicialmente contactamos en la calle, si bien algunos siguen en la misma situación, muchos de ellos ya no y se sienten desafiados a vivir otro tipo de vida. Son vidas recuperadas, y nos interesa seguir en contacto de ellos, para acompañar esa intención de salir de la calle".

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