Hay más chicos afectados por diabetes

Hay más chicos afectados por diabetes
Los casos del tipo 2 de la enfermedad se multiplican en niños y adolescentes por factores psicológicos (emociones negativas y falta de sueño), que se suman al sedentarismo y la mala alimentación. Destacan la incidencia que tiene un mal entorno familiar.
Para la mayoría de la gente, la diabetes tipo II está asociada al factor alimentario, por lo cual muchos se consideran lejos del riesgo de padecerla o no piensan que sus hijos puedan ser potenciales enfermos. Sin embargo, nuevos estudios la vinculan a aspectos psico-sociales negativos, a partir de lo cual hay muchos más factores predisponentes y por ende mayor población expuesta. La incidencia de estas condiciones es particularmente preocupante en el caso de los niños, que cada vez se afianzan más en ciertas prácticas que pueden tener consecuencias de largo plazo sobre su salud o irreversibles.

"Es importante tener esto en cuenta porque se ve cada vez con más frecuencia diabetes tipo II en niños y adolescentes", alertó la presidenta de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) Capítulo Cuyo, Graciela Ovcar, quien además de ser médica diabetóloga y endocrinóloga tiene una maestría en psiconeuroinmunoendocrinología. Ella señaló a la falta de sueño y las emociones negativas como dos factores que se suman a los principales disparadores, que son la alimentación poco saludable y el sedentarismo.

Coincidió con esto Luis Biliato, secretario de la SAD Cuyo, quien aseguró que hasta hace unos años no se encontraba diabetes tipo II en niños y ahora pueden encontrarse casos a partir de los 8 años. Explicó que a diferencia de la diabetes tipo 1, la más frecuente a esta edad por alteraciones genéticas, la tipo 2 está vinculada con el factor hereditario y psicosocial. "Esto se relaciona con el flagelo de la obesidad, que se empieza a ver a partir de los cambios en el modo de vida de las últimas tres décadas", explicó el especialista.

Factor psicológico

No se trata de un tema menor ya que esta enfermedad es considerada una epidemia. Según la Federación Internacional de Diabetes, el año pasado había 370 millones de personas afectadas en el mundo, mientras que en Argentina se estima que entre 8,6 y 9,6% la padecen, situación que también se presenta en Mendoza. Con el tiempo, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.

Si se trata de los niños, además de la falta de ejercicio y una dieta inadecuada, hay que considerar el entorno familiar. Los pensamientos preocupantes o situaciones emocionales vividas de manera negativa pueden ser predisponentes, mientras que en el caso de los adultos se suman otros elementos, como el estrés económico y laboral o el tabaquismo.

"Las familias disfuncionales generan niños con desequilibrios nutricionales", señaló Ovcar. Las discusiones durante las comidas o en ambientes intranquilos se suman a la tendencia a comer por ansiedad o por angustia. "La comida en esas condiciones baja las hormonas del estrés, es una forma de aliviar lo que está pasando", explicó Ovcar.

En tanto, Biliato dijo que "lo psicológico para los chicos está determinado por lo familiar. Los problemas generan mayor adherencia a la comida y se vuelven más sedentarios; al no tener la psiquis tranquila no pueden hacerse cargo de otras cosas".

Poco descanso

Por otra parte, cada vez hay peores hábitos de sueño, especialmente en cuanto al horario, favorecidos por la computadora, el chat, los juegos en red o las redes sociales.

"El dormir es un hábito que se aprende", sentenció Ovcar, y especificó que dormir bien es hacerlo entre las 22 o 23 hasta las 6 o 7 de la mañana, pero en el caso de los niños, cuanto más duerman, mejor. Es que el llamado ritmo cronobiológico vigilia-sueño es regulador de hormonas; así, hasta alrededor de las 3 de la mañana se favorece el descanso y la recuperación y actúa la hormona del crecimiento y del estrés. Y a partir de las 3 a 4 de la madrugada, comienzan a actuar las "hormonas del despertar".

Cuando no se duerme la etapa del sueño reparador se genera sobrepeso y diabetes, aun en aquellos niños que mantienen una dieta equilibrada. Por eso el niño comienza a realizar cambios alimentarios y presentará alteraciones en el humor.

Biliato remarcó que "sobre todo hay que prevenir: si veo que mi hijo come mal, no se mueve o hay un familiar diabético y no se cambian esas condiciones, estará en riesgo de padecerla".

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