Más de $ 300 por chico para la merienda

Más de $ 300 por chico para la merienda

Eso cuesta, por mes, solventar una colación escolar. Los precios de las cantinas de los colegios subieron 30%.

Comenzaron las clases, y más allá de las compras y útiles escolares, hay otro gasto “colegial” que los padres deben tener en cuenta. Hablamos de las tradicionales meriendas en la escuela, gasto que puede trepar hasta superar los 300 pesos por mes por cada niño. De allí, para arriba, en la medida que una familia tenga más hijos en edad escolar.

Por caso, una merienda compuesta por un juguito en caja de 200 cc. y una factura, cuesta hoy 15 pesos. Un pebete y una gaseosa, sale 25 pesos; mientras que un paquete de galletitas y un agua saborizada no baja de 20 pesos.

Muchas cantinas también ofrecen frutas (manzanas, bananas, naranjas), a un valor de entre 5 y 6 pesos por unidad, que sumando alguna bebida arman un combo de entre 14 y 18 pesos. Para aquellos pibes que eligen un yogur, el precio en los mostradores de los colegios ronda los 12 pesos por pote.

Los estudiantes que realizan doble turno o jornada extendida son los que más gastan en meriendas o menúes escolares. Para ellos, un sandwich de milanesa con un vaso de gaseosa se vende a 30 pesos, y dos porciones de pizza con un jugo, 20 pesos.

Según los responsables de varias cantinas escolares que funcionan en colegios de Córdoba capital, los precios han aumentado alrededor de un 30 por ciento respecto de los valores del año pasado, debido al alza generalizada de los productos que más demandan los alumnos.

De este modo, teniendo en cuenta un gasto promedio de 15 pesos diarios, multiplicado por 22 jornadas escolares al mes, suma un presupuesto mensual de 330 pesos por cada niño en meriendas escolares, y de casi 700 para el caso de una familia que tenga dos hijos en el colegio.

Así, las meriendas escolares llegan a representar un gasto mensual equivalente al 6 ó 7 por ciento de un salario promedio del sector privado, que actualmente ronda los 10 mil o 12 mi pesos. Los economistas califican a estos gastos cotidianos como “invisibles” u “hormiga”: no siempre se los tiene en cuenta, pero al final de mes terminan pesando y mucho en los presupuestos familiares.

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