Especialmente preocupan los envases plásticos que se amontonan junto a los murallones de las defensas.
Lamentablemente la advertencia parece caer en “saco roto”, dado que basta mirar hacia el cauce para ver infinidad de cajas y botellas plásticas amontonadas junto al murallón de la defensa sobre la avenida 19 de Abril y Lavalle.
Barranca abajo
La vegetación de las márgenes todavía luce frondosa por lo que muchos de los restos permanecen ocultos, sin embargo los efectos del frío y la falta de agua seguramente no tardarán en desnudar la realidad.
No sorprende que la mayor cantidad de basura se registre en dirección a los locales de venta de comidas y ventas que se ubican en el concurrido corredor que une el centro capitalino con la Terminal de ómnibus. Al parecer es una práctica habitual utilizar el cauce como “cesto de residuos”. Y así van a parar barranca abajo en la aparente concepción de que se tornan invisibles.
Pero no están exentos de la situación quienes, en horario “de siesta” o los fines de semana, vuelven a la improvisada “vidriera” en las barandas del puente Lavalle. La comuna capitalina, dentro de su política de recuperación de los espacios públicos, las cambió para evitar que los ambulantes colocaran su mercadería, pero ahora están a la orden del día las mesitas desplegables, los carritos, paneles o simples sábanas.
Concientizar
Es un fuerte llamado de atención también para toda la ciudadanía a fin de conservar los atractivos de San Salvador de Jujuy, puesto que son pocas las ciudades argentinas que tienen en su corazón urbano un hábitat natural casi virgen.
Como buenos “hijos del rigor” probablemente sean necesarias sanciones a quienes sean responsables de estas conductas que dañan la naturaleza y la estética de la ciudad.
Pero en definitiva un entorno saludable hace a la calidad de vida, no deberían hacer falta los carteles.
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