“Los municipales deben llevar el pan a sus hogares, brindar salud y educación a sus hijos con solo mil pesos por mes; es evidente que pretenden exterminar a esta clase trabajadora” remarcó el gremialista.
“Aún en este –maravilloso- mundo kirchnerista donde banderas como los derechos humanos, la asignación universal por hijo, las netbooks para los estudiantes y otras políticas acertadas; hemos sido excluidos, o lo que es peor, -nunca incluidos- por el solo hecho de ser municipales” (…) “y esta no es solo una política de este gobierno, lamentablemente todos aquellos que pasaron por los municipios se han sentado en ese trono gracias al gran esfuerzo militante de muchos de los soldados municipales y no han advertido de esta barbarie que se lleva adelante mediante la ley 11.757. Pareciera que a todos les viene bien esta política de hambre, como si con mantener al obrero oprimido se ganara la voluntad y la calidad del trabajo”. “Quiero decirles a mis queridos trabajadores que sé lo que cada uno siente los días de cobro, que para hacer una pequeña diferencia deben restarle cientos de horas de compañía a su familia y aún así se sienten más pobres, porque la realidad es que ganaron un poco mas de dinero pero le quitan horas de descanso y de compartir con sus seres queridos; y además tienen que sostener la vivienda, pagar impuestos, servicios y darle salud y educación a cada uno de los integrantes del hogar. Muchos no dicen nada porque tienen miedo de perder el único trabajo que tienen y así pasa el resto de sus vidas acostumbrados a que la opresión es buena, y parecieran que dan las gracias militando para que nuestros opresores sigan en sus puestos amenazándonos con nuestro deber de hacer presencia en tal o cual acto político porque –hay que ser agradecido por el trabajo- como si ganáramos lo mismo que cualquier otro trabajador argentino.
“Hay que seguir pidiendo por la devolución del 3% de antigüedad, simplemente porque es nuestro y nos pertenece. Queremos paritarias, derecho a tener un salario vital y móvil por encima de la línea de pobreza, pero sobre todas las cosas pedimos volver a recuperar la Dignidad del Trabajo y ser incluidos en esta – asombrosa- política de inclusión, para que se respete nuestros derechos constitucionales.
Muchos, en estos últimos días hemos oído hablar de candidaturas para nuestro gremio. Creo firmemente que aún no es tiempo de hablar de ello, ya que a pesar de que nuestra lucha es larga, aún quedan cuestiones que resolver, y que si bien el día el festejo del Día del Municipal es un derecho adquirido todos sabemos que en estas condiciones de juego no hay nada que festejar, porque pareciera que los municipales de la provincia de Buenos Aires tendríamos el síndrome de Estocolmo, como si nos enamoráramos de aquellos que nos viven haciendo mal.
Los intendentes aplauden los discursos de la presidencia en la casa Rosada sobre los derechos de los trabajadores y luego vuelven a sus distritos y siguen haciendo lo mismo que sus antecesores, al igual que los diputados que nunca tuvieron un gesto político para con sus compañeros municipales de base.
Y luego venden la imagen de líderes y conductores que construyeron con un 30% de su trabajo y con un 70% del esfuerzo de los trabajadores municipales; en fin, como en la antiquísima época feudal que aún hoy se refleja en las provincias del norte de nuestro país y algunas ciudades del conurbano. Es hora de decir basta, es tiempo de que los municipales expresemos nuestros reales pensamientos sin temores, porque no nos pueden echar a todos. Pero sobre todas las cosas nosotros tenemos que construir nuestro propio presente y futuro, somos los responsables intelectuales de nuestro desinterés por nuestro progreso. Es hora de decirnos a nosotros mismos y a nuestros compañeros y jefes que no se pueden seguir viviendo en la indigencia municipal. Vemos con sana envidia lo que cobran el resto de los trabajadores de otros sectores y vemos como se deshace nuestro magro sueldo entre las manos con solo entrar al mercado, que nos recuerda mensualmente la inverosímil cifra del INDEC con respecto a la inflación, o nos habla de la otra realidad y no a la que se refiere algún ministro cuando dice –que esta inflación solo afecta a la clase media alta- mientras que nosotros, seguimos pidiendo créditos y préstamos para poder –bicicletear- un poco más la vida”.
“Creo en la pluralidad y el consenso, herramientas únicas para vencer la vieja estructura del sindicalismo ortodoxo que tanto mal le hace a la sociedad argentina. No creo en la violencia del patoterismo, ni en la mentira que se suele encubrir detrás de mullidos escritorios, como tampoco creo en la quimera de que nada podemos hacer. Sí creo podemos forjar un gran cambio, pero basado únicamente en el compromiso personal de cada uno de los trabajadores, unidos en consenso para el bienestar general de los trabajadores.
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