El primer día del paro agropecuario tuvo en el Chaco una adhesión prácticamente total, si bien el dato es cualquier cosa menos espectacular. El acompañamiento se sustenta no sólo en el malestar de agricultores y ganaderos, sino en lo poco que todos ellos tienen para comercializar, abrumados por malos precios y una sequía de veinte meses.
Las cooperativas, cumpliendo en el paro, detuvieron la salida de cereales, aunque la realidad es que hay pocos acopiadores con producción. La falta de lluvias fue nefasta para la campaña actual.
En el caso de la ganadería, obligó a ventas de hacienda a precios muy bajos.
"El kilo vivo de ternero se está vendiendo a 2,40, y el negocio es para los feed lots (centros de engorde), que son subsidiados por el Gobierno, que para eso sí tiene recursos", se quejó Enrique Santos, presidente de la Sociedad Rural del Chaco.
Los ganaderos de la provincia están exceptuados del paro, y en teoría pueden enviar hacienda a Liniers para poder hacerse de dinero en medio de la crisis que soportan.
"Pero no sé quiénes podrán mandar, sólo los feedloteros", planteó Santos.

Comentá la nota