Durante su visita a Rosario, Cristina evitó una respuesta directa a las acusaciones de clientelismo de Binner y llamó a "dedicarse a gobernar" en lugar de lanzar debates estériles. Sostuvo que "la ciudadanía evalúa a través de la forma más cristalina, que es el voto".
Cristina Kirchner se puso este lunes por encima de cualquier polémica en el marco de la campaña electoral y prefirió no contestar las denuncias de clientelismo del gobernador de Santa Fe. Pero igual, le dejó un mensaje claro a Hermes Binner tras entregar, durante un acto en el parque de España, créditos correspondientes al Programa Nacional de Parques Industriales del Bicentenario: dijo que la provincia es la más beneficiada por el plan con el 40 por ciento de los fondos.
"Cuando tomamos decisiones no lo hacemos mirando el color político de ninguna provincia", afirmó.
Así, Cristina buscó poner poner punto final a la polémica que agitó el propio Binner este fin de semana cuando denunció la llegada de camiones con colchones y electrodomésticos provenientes de Buenos Aires antes de la llegada de la presidenta, acusó de aplicar políticas clientelistas al gobierno nacional y denunció discriminación en el reparto de recursos.
De entrada, en la apertura de su discurso ante unos 500 empresarios en el parque de España, la jefa del Estado marcó distancia con Binner, que antes que ella pidió que actuara como presidenta de todos los argentinos y no sólo como "representante de un partido político".
"Esta presidenta no va a instalar respuestas. No he venido para eso a Rosario. Pobre y flaco favor le haría a la comunidad, a la sociedad y a las institucionales instalar debates que son para otros ámbitos y que seguramente la ciudadanía evalúa como lo hace siempre, a través de la forma más cristalina que es a través del voto. El resto debemos ocuparnos de gobernar".
Cristina cerró en el parque España su visita a Rosario, que había comenzado en la Siberia, donde inauguró el nuevo edificio del Instituto de Biología Molecular Rosario (IBR). Apenas horas antes de su llegada, en Radio 2, Binner acusó de clientelista a su gobierno y de fomentar "más la dádiva que la obtención de derechos".
Pero Cristina, lejos de contestar, prefirió mostrar sus actividades en Rosario -el impulso a un proyecto científico y la entrega de fondos para la actividad productiva- como fruto de "lo que es este modelo instalado en 2003, que ha sido beneficioso para todas las jurisdicciones".
En particular, mencionó a Santa Fe como una provincia "punjante, con crecimiento, con gente que quiere producir" y resaltó que "nadie invierte si no cree en lo que se está viviendo y lo que está por venir.
La inauguración del IBR mereció un párrafo especialísmo. Es que recordó que el anterior edificio se inundaba, que el propio director Diego de Mendoza le dijo que nadie había hecho nada en décadas, y resaltó que el gobierno kirchnerista cambió el paradigma en materia de inversión en ciencia y tecnología.
En ese sentido, recordó que se invirtieron 20 millones de pesos para la nueva sede del instituto y luego fue a los números más generales: sostuvo que del 0,2% del PBI que se dedicaba a ciencia y tecnología se pasó al 8,8 y "vamos por más". También remarcó el 6,64% del PBI que se destina a educación y el 5 para estructura productiva.
Y luego mencionó el caso de un científico del IBR que le contó que volvió de Alemania en 2006, cuando "néstor estaba obsesionado con que los investigadores regresaban. Volvió a Rosario porque Néstor proveyó los fondos para contratarlo".
Este científico, de apellido Fernández, le regaló dos fotos, las de sus hijos Irina e Iván, nacidos en Alemania. Fue por la posibilidad que le produjo que se puedan criar en su país. "Estas cosas se recompensan por todas las otras tonterías que uno escucha todo el día", dijo, ¿en referencia a Binner?.
Ya más hacia el final, el tema los parques industriales volvió a escena. Varios de los créditos que entregó la presidenta son para ciudades de la provincia de Santa Fe, que según Cristina es la más beneficiada por el programa con el 40 por ciento de los fondos. Segunda está Buenos Aires con el 17. La idea, dijo, es industrializar para, además, generar arraigo, que la gente se quede en sus lugares de origen.
Santa Fe cumple en un rol fundamental en esto, opinó, con una necsidad "industrializar la ruralidad".
Y llegó entonces el palo al gobernador: "Que sepa el gobernador Binner que cuando tomamos decisiones las tomamos no mirando el color político de ninguna provincia".
La palabra de Binner
Binner hizo uso político antes de la presidenta y esta vez prefirió ir más allá que el silencio que guardó el 20 de junio en el Monumento, cuando era silbado por militantes K, o el saludo estrictamente protocolar de la anterior visita presidencial, a Puerto San Martín, cuando la jefa del Estado dijo que Santa Fe había crecido menos que el resto del país.
El gobernador dijo que recibía a Cristina en este momento de campaña para elecciones en las que "ambos somos candidatos" "como la presidenta y no como representante de un partida o del 50% del país" que la votó.
Celebró que Rosario se convierta en polo de desarrollo científico, y pasó una factura: "Santa Fe está satisfecha de ser la provincia que más creció en su aporte al presupuesto nacional, porque somos federalistas, solidarios, e integradores".
"Hemos tratado de aprender de la historia, la que vivimos y sufrimos. La principal lección es que el enfrentamiento, el país de blanco y negro, nos impide desarrollarnos". Entonces dijo que su apuesta es al "respeto institucional, al diálogo".
En ese marco, recordó la carta que le envió a la presidenta, no respondida, para que convoque al diálogo político. "Solicitamos en forma pública un diálogo abierto, constructivo, serio sobre los problemas del país. Hicimos una propuesta y estamos dispuestos a construir".
Y abundó: la idea es "brindar una señal clara de que queremos avanzar en un país de adversarios respetuosos y no enemigos irreconciliables".


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