La escasa rentabilidad y la falta de acuerdos competitivos son dos de las principales causas. La Apross regularizó los pagos, pero aún se espera un nuevo convenio para que suba el monto de los honorarios
El dato representa entre el 8 y el 9 por ciento del total de las expendedoras de medicamentos, en base a las 2.500 que se contabilizan.
“Me aventuraría a decir que en los últimos 2 años ha cerrado un 8 o un 9 por ciento de las farmacias. Los problemas se han profundizado en el último año y creemos que, de continuar así, la crisis va a ser aún más grande en el corto plazo”, consideró el titular de la entidad que agrupa a unas 1.800 farmacias de toda la provincia.
La baja rentabilidad de estos comercios tiene una multiplicidad de causas. Las más importantes son: los convenios desfavorables con las obras sociales y prepagas, la demora en los pagos, el incremento de los medicamentos inferior a la suba salarial (12,5 contra el 25 por ciento anual) y la venta de remedios en kioscos.
-¿Qué ocurrió con el atraso que había en los pagos de las obras sociales?
-Este tema se ha normalizado bastante. Nos están pagando bien, es una buena noticia. De todas maneras, queda pendiente una serie de puntos en la negociación con la industria farmacéutica, como el aporte que venimos realizando, los honorarios que nos abonan y un convenio que garantice el cumplimiento de las condiciones asumidas por las partes. Todo esto lo estamos hablando, hay una gran movida en ese sentido. La realidad es que no podemos hacer más aportes al sistema.
-¿En qué consiste el aporte que realizan?
-Las farmacias aportan un porcentaje de su rentabilidad al sistema de seguridad social. Esta medida se adoptó en el año 2002, cuando el programa entró en crisis. Hoy las que están en crisis son las farmacias, por eso sostenemos que no podemos seguir haciendo esta contribución. Para dar un ejemplo, en el caso de la Apross (Administración Provincial de Seguro de Salud) el aporte que realizamos es del 12,5% sobre el valor del medicamento. Esta obra social tiene un promedio de cobertura del 50%, entonces, si un remedio vale $100, el afiliado sólo paga $50. Los restantes $50 los tiene que abonar la industria farmacéutica, aunque, sin embargo, de ese monto sólo llegan $37,5, porque aportamos $12,5 al sistema. En otras obras sociales el aporte que hacemos es menos, y en otras más. De todas formas, la cadena de comercialización es desfavorable: yo compro un medicamento, se lo entrego al afiliado, lo pago a la semana y espero 120 días para cobrar la parte que le compete a la industria farmacéutica. Es insostenible, por eso en el último tiempo han cerrado muchas farmacias.
Futuro inquietante
A todo esto, Germán Daniele aseguró que el futuro es inquietante y que muchos de los colegiados se preguntan qué les deparará el destino. “Todos los días tenemos varios reclamos de farmacéuticos o propietarios de farmacias que ya no saben qué hacer con sus comercios, están preocupados por todos los problemas, preguntan qué vamos a hacer desde el Colegio para buscar soluciones. Ellos no vislumbran un futuro si las cosas siguen así”, manifestó.
-¿Cómo se podría remontar la rentabilidad?
-La rentabilidad podría compensarse si tuviéramos más productos para vender, como el caso de insulinas y tiras reactivas. Hoy en día, por hacer entrega de estos productos las obras sociales nos pagan $12 y $9 respectivamente. Este tipo de mercadería nos permitiría hacer caja, pero no podemos venderla. Es fundamental saber que la farmacia tiene un gasto para distribuir los productos, eso no se visualiza. La verdad es que los honorarios que se pagan son miserables.
-¿Hay riesgo de que las farmacias dejen de brindar esta atención?
-Esos puntos se tienen que corregir cuanto antes, de lo contrario vamos a empezar a dejar de atender porque ya no es conveniente. Actualmente seguimos dando la prestación por una cuestión social. Si uno hiciera un análisis netamente comercial, directamente no atendería. Los farmacéuticos nunca quieren dejar de dar prestación por una cuestión ética y eso es lo que alimenta este sistema, es algo perverso.
Por último, Daniele señaló que las crisis más importantes se dan en las grandes ciudades por la competencia que existe a partir de la instalación de cadenas o farmacias sindicales (eximidas de impuestos). En tanto, afirmó que es necesario que se dicten ordenanzas tendientes a reorganizar la ubicación de las mismas para favorecer la rentabilidad de todas.
“Yo creo, por ejemplo, que en Río Cuarto no hacen falta más farmacias. Entiendo que se deben distribuir mejor para evitar la concentración en el centro y garantizar la prestación del servicio en los barrios periféricos”, concluyó Daniele.
Comentá la nota