El Fiscal Referente de Delitos de Conexos con la Trata de Personas, Fernando Cartasegna, destacó que en la ciudad ya se cerraron 300 prostíbulos para atacar la problemática de la trata de personas y valoró que “ya casi no queda ninguno”. Pidió extremar los cuidados con el uso de las redes sociales.
En una entrevista mantenida con Agencia Paco Urondo, Cartasegna dijo que en los allanamientos realizados en la ciudad, “ninguna mujer estaba de manera voluntaria haciendo lo que hacía”.
“No hablamos de encontrar lugares comunes donde uno presume que ahí se puede ejercer la explotación sexual de mujeres sino casas particulares”, aclaró.
En función de cómo se dan ahora los casos de trata de personas, dijo que “ya no hace falta traer a las mujeres del exterior” y detalló que “hay múltiples orígenes. Las redes sociales, hoy en día, son la clave para que la explotación nunca termine”.
“Las redes sociales han llevado a que personas que desconocemos se infiltren en nuestros ordenadores y saquen lo que quieran. Si tenemos una hermana, una o una hija o una esposa que la notamos distinta, tenemos que empezar a charlar y a preguntar qué le anda pasando. ¿Por qué digo esto? Porque puede ser que este en contacto con alguien que no conoce. Un momento donde puede estar atravesando una situación de vulnerabilidad emocional puede ser el punta pie para ser atrapada”, explicó.
Consultado sobre ¿Qué manera podemos encontrar para enseñarles a los adolescentes a evitar estas cosas? Consideró que: “Yo creo que es al revés. Ellos nos tienen que enseñar. Tenemos que acércanos y que nos enseñen las redes sociales. Y de alguna manera, sabiendo cómo funcionan las redes sociales, explicarles, como adultos, qué consecuencias tiene un uso inapropiado de internet. Hasta los adultos cometemos errores cuando subimos una foto de un hijo o de una hija en traje de baño que puede ser blanco de cualquier pedófilo”.
En función de ello, recordó que “este año encontré a un señor que, desde el año 2000, estaba ingresando en computadores ajenas. Este individuo lo atrapamos después de tres años de trabajo constante mientras levantaba fotografías y videos de menores de edad. También se especializaba en ingresar en dispositivos móviles como celulares o tabletas”.
“Ahora estamos llevando adelante las investigaciones correspondientes para determinar si algún menor fue víctima de secuestro, violación o desaparición. Lo más triste es que yo le pregunté si pudo haber estado en mi ordenador y me contestó que sí”, agregó.
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