El Centro Integrador Comunitario (CIC) quedó a cargo de una entidad vecinal que procurará restaurar, como pueda, el inmenso edificio que está paralizado desde enero de 2010. Los habitantes del Barrio Plan Federal Nº 8 reclamaron, en muchas oportunidades, que se finalice la “monumental” obra, que dependía del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
La Asociación hará uso del salón de usos múltiples y tratará de ponerlo en condiciones y habilitarlo. Además, cortarán el césped para que jueguen los niños al fútbol.
Una integrante de la entidad vecinalista señaló a Ecos Diarios que “la Municipalidad va a tratar de apoyar con lo que necesitemos, como materiales, el corte del pasto, o el cerramiento de una oficina para que se instale una posta policial”.
La Asociación Civil, que preside Hugo do Brito, comenzó a gestarse a mediados de 2012 con la intención de brindar un espacio de contención para los más de 300 niños del lugar y reclamar ante las autoridades por mayor seguridad y por la terminación de la obra del Centro Integrador Comunitario.
En ese momento, las 146 familias del Barrio Plan Federal Nº 8 reconocían como las principales problemáticas: a la inseguridad, la obra inconclusa del CIC y el mal estado de las calles.
Casi cinco años
El edificio del Centro Integrador Comunitario, ubicado en la esquina de las calles 49 y 92, comenzó a construirse el 17 de noviembre de 2008 pero todavía no fue finalizado.
A la estructura, le faltan todas las aberturas (más de 50), tanto puertas como ventanas, vidrios, pisos y otros accesorios muy costosos.
El CIC tiene los techos y los cielorrasos construidos pero el abandono es notorio. Sólo el tesón de los vecinos del Barrio Plan Federal Nº 8 hizo que la estructura no fuera olvidada por el municipio y las autoridades nacionales.
Cabe recordar que el CIC contaba con grandes ventanas en la fachada de la calle 49, pero la increíble demora en la finalización de la obra hizo que estas fueran sustraídas.
En tanto, los carteles del Ministerio de Desarrollo Social, que publicitan la obra pública y la presencia de los aportes nacionales, están destruidos y apedreados.
Los techos de chapas del edificio están llenos de piedras y cascotes y las paredes internas revocadas pero llenas de inscripciones.
Los vecinos del barrio fueron los que reclamaron, en infinidad de oportunidades, por la conclusión de los trabajos y los que evitaron la usurpación del predio y el robo de más materiales.
Los trabajos de construcción estuvieron a cargo de tres cooperativas del Barrio General San Martín y que también marcaron el conflictivo desarrollo de las tareas en el CIC, según contaron los habitantes del Plan Federal Nº 8.
Reclamos y acusaciones
En el Concejo Deliberante local se planteó, en reiteradas oportunidades, la situación del CIC y se denunció que los recursos nacionales fueron afectados a otras áreas municipales.
En tanto, durante la gestión del suspendido intendente Horacio Tellechea se denunció que la administración de Daniel Molina no había realizado la rendición de la última remesa de fondos que envió la Nación, que tenía como destino la finalización del CIC.
El último envío de dinero, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, se produjo en abril de 2010 y fue de $479.000, correspondientes a la redeterminación de valores.
El ex intendente Daniel Molina había revelado que en 2010 el municipio derivó de Rentas Generales $400.000 para que la obra no se detuviera, debido a la demora en el envío de una partida desde la Nación.
Proceso complejo
De las tres cooperativas municipales que empezaron las obras, con supervisión de la comuna, sólo una continuó con los trabajos, hasta la paralización definitiva de las tareas en 2010.
La construcción del CIC, junto a los barrios de viviendas del Plan Federal, fueron las únicas obras que se pusieron en marcha de las que integraban el paquete de proyectos que suscribieran en la Casa Rosada, el 7 de mayo de 2007, el ex intendente Daniel Molina y el ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner.
El paquete de obras firmadas, pero no concretadas, también incluía la Terminal de Ómnibus de Necochea y la planta de tratamiento de efluentes cloacales en Quequén.
En diciembre de 2010, el ex intendente Daniel Molina había solicitado a la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Nación el envío de $1.000.000 para finalizar los trabajos.
Con ese dinero, que nunca llegó, Molina pensaba terminar las instalaciones eléctricas, sanitarias, pisos, cielorrasos y gas natural, entre otras tareas.
En las instalaciones del CIC, estaba previsto que funcionara el Jardín “Pichi Huinca”, el Centro de Salud del Barrio Norte, un salón de usos múltiples y una biblioteca pública.
En su momento, también se barajó la posibilidad de culminar la obra en etapas. Primero, terminando el sector donde funcionaría el Centro de Salud. Posteriormente, las áreas para los otros servicios.
Regalo de Navidad para la Asociación Civil
En diciembre de 2012, cinco días antes de Navidad, el Concejo Deliberante local aprobó que la Asociación Civil Barrio Plan Federal Nº 8 utilice el inconcluso salón de usos múltiples del Centro Integrador Comunitario (CIC).
La propuesta del bloque de la Unión Cívica Radical fue aprobada por unanimidad. En la oportunidad, se estipuló un plazo de dos años de convenio, que puede ser prorrogado.
En la fundamentación del proyecto, el concejal de la UCR, Fernando Kuhn, puso de relieve la importancia del “trabajo solidario”, que viene desplegando la mencionada asociación civil constituida en el Barrio Plan Federal 8.
Se argumentó que “los beneficiarios de la iniciativa son los niños de ese sector, quienes reciben la copa de leche, clases de apoyo escolar y vestimentas a través del ropero comunitario”. Actualmente, esas actividades solidarias se desarrollan en un garaje de una vivienda del barrio.
“De contar con un espacio público adecuado, podrán incorporar actividades comunitarias de capacitación, asistencia barrial, lúdicas y recreativas”, había afirmado el concejal Khun, durante la defensa del proyecto en el Concejo.
“Se están haciendo cargo del barrio con un sentido ciudadano y asumen su propia realidad”, había acotado el concejal, en referencia al trabajo de la asociación.
En el proyecto de ordenanza aprobado, se hacía hincapié en que el Centro Integrador Comunitario no había sido finalizado, lo cual generaba preocupación en la barriada, ya que se temía que el inmueble pudiera ser usurpado. ///




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