El 1 de marzo comenzará a funcionar el Centro de Atención de Relaciones Vecinales y Defensa del Consumidor. EL POPULAR lo adelantó en noviembre y ya es un hecho.
No se podrá poner en marcha antes del 1 de marzo por dos razones contundentes: la informatización tiene la complejidad técnica de trasladar cableríos desde el Concejo Deliberante. Y la persona elegida por el Intendente para encabezar la oficina todavía está balanceando la relación costo-beneficio de ponerse al frente de semejante desafío. Pero ya es una decisión política tomada que implica nuevos recursos para que "la relación entre la gente pase más por la conciliación que por el enfrentamiento" y para reafirmar las respuestas desde el ámbito oficial a los graves problemas de los consumidores ante los servicios públicos privatizados y/o aún no regulados. Funcionará en Lavalle a pasos de San Martín. Y tendrá un nombre más complejo que la OMIC: Centro de Atención de Relaciones Vecinales y Defensa del Consumidor.
Costó demasiada discusión que el Estado Municipal abriese las puertas a los reclamos de la gente frente a la arbitrariedad de empresas de servicios y actitudes comerciales. Aquel intendente vitalicio, Eseverri Helios, se negó sistemáticamente a la apertura de una oficina que apuntara a la defensa del consumidor, aun cuando la Provincia legisló las OMICS (Oficinas Municipales de Información al Consumidor). Fue el hijo, Eseverri (José) quien tomó la decisión de poner en marcha la oficina como una de las primeras medidas de gestión. Al frente asumió Andrea Imbrogno, abogada, quien le dio vida a la OMIC y pudo confirmar que las telefonías (fija y celular) eran los servicios que más conflictos generaban (ver aparte). Pero -y ésa es una asignatura pendiente- se tocaron los servicios concesionados desde el Municipio, como la electricidad o el agua.
Imbrogno dejó la oficina el 31 de diciembre y José (Eseverri) decidió dar una vuelta de tuerca y armar un organismo que tuviera un corazón en la resolución de conflictos y fuera mucho más allá de la defensa de los consumidores. Había que enfrentar un tema traumático: la conflictividad vecinal. Que muchas veces ponía en marcha una compleja burocracia judicial por casos menores. O que, sólo por carecer de canales de resolución, se extendía por años, de familia a familia y hasta podía terminar en un final de tragedia.
EL POPULAR adelantó en noviembre la decisión oficial y hoy ya es un hecho: la nueva dependencia se llamará Centro de Atención de Relaciones Vecinales y Defensa al Consumidor y comenzará a funcionar el 1 de marzo en calle Lavalle y San Martín, en el espacio que supo ocupar la Biblioteca Digital, creada por Ernesto Cladera y cerrada por Helios Eseverri. En principio se pensó en el edificio donde ahora funciona el Museo de Ciencias pero la construcción del nuevo inmueble en La Máxima llevará un tiempo que el organismo a crearse no puede esperar.
Al mismo lugar se trasladará el Juzgado de Faltas, cuya secretaría está a cargo de la doctora Elda Donatelli. Un legado de (Helios) Eseverri nunca alterado por (José) Eseverri fue la elevación a la calidad de Juez de Faltas del propio Intendente después de la cesantía de Carlos Sebey.
¿Ex concejal?
El propio Intendente confirmó a EL POPULAR que ya era un hecho la creación del nuevo Centro. Ahora se espera la respuesta de quien Eseverri eligió para ponerse al frente del organismo. Se trata de alguien que ocupó una banca en el Concejo Deliberante y que hoy estaría analizando si acepta o no el ofrecimiento oficial. No se trata de un improvisado, sino que cuenta con amplios conocimientos en la resolución de conflictos. Por eso se eligió su nombre y no el de uno de los cinco abogados que se capacitaron en mediación en el último año: una de ellas fue la secretaria de Asuntos Legales, Carolina Szelagowski, responsable política del nuevo organismo. Los otros cuatro son Alejandra Malamud, Victoria De Bellis, Carolina Espinoza y Raúl Kuhn. Todos ellos están formados como mediadores y podrían ser las alternativas si la persona elegida por José Eseverri declina la oferta.
"Hay modelos básicos en los espacios que deben ocupar estas oficinas -explicó Carolina Szelagowski-; deben ser lugares que inviten al diálogo, con mesas redondas" para que no haya ubicaciones preponderantes y "que puedan presentar un ambiente amigable y sin hostilidad". Tiene que ser, amplió, "un lugar confortable, con una mesa de diálogo que esté en otra oficina". La idea es "volver a relacionar a la gente; recomponer los vínculos y tratar de neutralizar los métodos de confrontación y de lucha".
Eseverri dio ejemplos claros: casos como los ruidos a la madrugada, el estacionamiento de camiones en la puerta de casa que no permiten el sueño en paz, son "cosas en apariencia no muy importantes pero alteran la vida; en esos casos llaman a Control Urbano y tampoco es el lugar indicado". Estos conflictos no se transforman en causas judiciales: "el que te tira basura en la vereda, la rama que pasa para el otro lado", la hiedra en la medianera que genera humedad, el perro que hace sus necesidades en la puerta de otra casa. O que ladra a la madrugada. Y mucho más.
La oficina trabajará en la conciliación y en la resolución a través del Juzgado de Faltas y ésa es la causa de que funcionen en el mismo espacio.
La idea es "verle la cara al otro; que la gente se encuentre, pueda mirarse y explicarse cuáles son los problemas que le trae la actitud del otro. Esa presencia suele cambiar todo". Por eso "se trata de evitar que vaya el inspector haga una multa y esa gente va a tener que seguir viviendo uno al lado del otro sin resolver el tema de fondo".
En tiempos erizados, cuando desde las dirigencias y los medios se baja el enfrentamiento y la violencia como mecánica de relación, las vecindades suelen desatar la furia por una fallida maniobra de tránsito o por un animal doméstico invasivo. No es un dato menor que desde el Estado se legitime el regreso de la conversación y del cara a cara para comenzar a entenderse desde los pies de la sociedad.



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