En Arroyito, ganaba 1 a 0, pero no lo resolvió, igualó con Atlético Tucumán y se complicó otra vez con el promedio; Burdisso y Escobar, los goles
Central se apoderó rápido de las acciones. El buen manejo de Jesús Méndez, secundado por Jonatan Gómez en el medio campo, empezó a acorralar desde el vamos a los tucumanos contra el arco de Ischuk. Y fue una débil respuesta del arquero, en el minuto 7, la que colaboró para la apertura, producto de un cabezazo de Burdisso tras un córner de Núñez.
La diferencia no hizo mella en la postura de los dirigidos popr Cuffaro Russo. El planteo siguió siendo ofensivo y con cada pelota que merodeaba el área visitante quedaba flotando la sensación de una nueva conquista. Las pretensiones se justificaban en el buen funcionamiento de los volantes y las corridas de Adrián De León, que no paraban de complicar.
Algunas oportunidades desperdiciadas, como un tiro libre de Méndez que dio en el travesaño, pudieron haberle otorgado una mayor tranquilidad a los rosarinos. Sobre todo después de un frentazo de Pereyra que terminó en la red, pero que fue invalidado correctamente por posición adelantada de Villavicencio. Igual, lo de Atlético, que por momentos adelantó sus líneas e intentó una reacción, no dejó de ser muy tibio e improductivo.
En el segundo período, Central se confió. Tal vez creyó que ya lo tenía resuelto y, sin darse cuenta, fue cediéndoles la pelota a los albicelestes. Cayó el nivel de Méndez, Gómez se quedó sin socios y Atlético, con limitaciones, pero mucho amor propio, empezó a llegar. A los 32, un derechazo de Escobar puso el empate y enmudeció al Gigante. Con los nervios locales, los tucumanos se lanzaron a buscar el segundo y por poco no lo consiguieron. Entonces, sólo quedó lugar para los murmullos de los que se habló en el comienzo...
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