La central de Fukushima, en alerta máxima

El punto de mayor radioactividad había ocurrido el 22 de agosto pasado. Ahora las mediciones indican un nivel 18 veces mayor.
La contaminación de la destruida central nuclear de Fukushima es motivo de seria alarma, pues las últimas inspecciones comprobaron altos niveles de radioactividad con valores de hasta 1800 milisieverthora, potencialmente letales para los seres humanos que tengan apenas cuatro horas de contacto directo, a través de la ingestión y la inhalación.

El último boletín sobre los valores recogidos el sábado forzó ayer a Tepco, la operadora japonesa de la central, a relanzar la hipótesis de nuevas pérdidas de agua contaminada, como ocurrió el pasado 19 de agosto cuando 300 toneladas fueron derramadas al Océano Pacífico.

El incidente de hace dos semanas obligó a los técnicos a supervisar más de cerca y con mayor frecuencia los tanques gigantescos montados en torno a la estructura de Fukushima para contener los líquidos contaminados, fruto del enfriamiento continuo de los reactores dañados, por la lluvia y las filtraciones subterráneas.

El punto de mayor radioactividad había ocurrido el 22 de agosto pasado cuando los técnicos midieron alrededor de 100 milisieverthora, aunque ahora las mediciones indican un alarmante nivel que es 18 veces mayor. Las normativas japonesas para las centrales nucleares indican que el nivel de exposición máxima para sus operadores debe ser de 50 milisieverthora. Los técnicos carecen todavía de elementos precisos sobre el nuevo caso que ingresa en la denominada "Zona H4", aquella que se construyó a un ritmo rápido después de la destrucción del tsunami del 11 de marzo de 2011.

Las mediciones y filtraciones generan dudas sobre la seguridad y la calidad de los materiales utilizados en los tanques de emergencia. Esos tanques fueron colocados pocos meses después de la crisis nuclear que siguió al terremoto y tsunami de marzo de 2011. Sin embargo, los tanques estarían llenos y en consecuencia no sufrirían pérdidas, mientras que la radioactividad medida en las tuberías es de 230 milisievertshora.

Los últimos acontecimientos en la crisis de Fukushima se acumulan en vísperas de la detención programada del reactor de Oi No. 3, en la prefectura de Fukui, uno de los dos actualmente en funcionamiento de los 50 repartidos por todo el territorio.

La alarma coincidió con el Día de la Fiesta Nacional de Prevención de Desastres, que se conmemora por las más de 105 mil víctimas del terremoto de Kanto, del 1 de septiembre de 1923. La jornada contó con la movilización de alrededor de 1,5 millones de personas en un ejercicio de simulación de un terremoto de magnitud 9,1 en la escala de Richter (acompañado de un tsunami) en la depresión de Nankai, sobre la costa del Pacífico, el centro y occidente de Japón. Una catástrofe que, en estimaciones de gobierno japonés, sería capaz de producir hasta 323 mil víctimas, sin mencionar el fuerte remezón que alcanzará a Tokio -según algunos expertos- en un futuro no muy lejano. El primer ministro Shinzo Abe y todos sus ministros celebraron una reunión de emergencia para coordinar la crisis virtual en su residencia oficial. Ayer, los escenarios fueron simulados, pero ocurrieron realmente hace dos años y medio. «

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