Más de un centenar de comercios dispuestos a satisfacer la demanda de los ciudadanos

Más de un centenar de comercios dispuestos a satisfacer la demanda de los ciudadanos
Fuera del radio céntrico de Pergamino, Juan. B Justo se ha convertido en el sector comercial de mayor relevancia a la hora de satisfacer las necesidades de la población.

El barrio, ubicado en la zona sur, tiene vida propia ya que no sólo los vecinos consumen los productos que allí se comercializan sino que también habitantes de distintos sectores de nuestro medio arriban a Centenario para adquirir los artículos que los más de 100 negocios de la zona venden. También sucede que visitantes de Rojas, Colón y pueblos del Partido vienen “de compras” a Pergamino pero no llegan ni a cruzar el puente porque en la avenida Juan B. Justo encuentran lo que buscan.

Centenario es la resultante del esfuerzo y la pujanza de comerciantes y empresarios y del orgullo de los que vecinos, que consumen en el barrio que habitan. Es un ida y vuelta: al ser la gente tan localista para abastecerse, los negocios funcionan y crecen hasta captar la atención de los ajenos. Y aquellos comerciantes que no son originalmente de la zona, se ven atraídos por este fenómeno a abrir allí una sucursal.

Variedad de productos y servicios es lo que abunda en Juan B. Justo, arteria que nace a la altura del arroyo Pergamino y llega hasta la ruta Nº 8, que ofrece numerosos locales de diferentes rubros.

Nadie puede negar que en los últimos años la avenida Juan B. Justo pasó de ser la calle principal del barrio Centenario a convertirse en un verdadero paseo de compras donde se puede conseguir no sólo variedad y buenos precios sino también productos de calidad.

Trabajo conjunto

En Centenario se puede advertir el trabajo mancomunado que hacen los vecinos de la zona junto a los comerciantes para hacer de ese sector una zona atractiva. La combinación de ambos hace a los excelentes resultados que se reflejan en la poca cantidad de locales desocupados, a diferencia del Centro, donde cada vez se los ve con más frecuencia.

Es importante destacar la constancia que han tenido aquellos empresarios y pequeños comerciantes que lograron superar la inundación de 1995 para hoy poder estar disfrutando de un momento de esplendor en cuanto a afluencia y oferta. Algunos lo recordarán, a otros se lo habrán contado pero para todos, al ver la actualidad, lejos han quedado aquellas calles de tierra y cunetas interminables que hacían de la angosta Juan B. Justo una calle con serias dificultades para transitar. El transcurrir de los años, diferentes gestiones municipales que aportaron lo suyo y, sobre todo un singular sentido de pertenencia de los comerciantes y de pertinencia de los vecinos, han hecho de Juan B. Justo una avenida principal de Pergamino.

Molins

Testigos de las antiguas calles de tierra, como se mencionara anteriormente, son los integrantes de la familia Tessadro-Molins. Ubicada en avenida Juan B. Justo 2370, la Ferretería Centenario se consolida como uno de los comercios más antiguos de la zona.

Cuenta la historia que el 9 de junio de 1962, en el corazón del Barrio Centenario, nacía una nueva opción comercial del rubro ferretería.

En un pequeño local abría sus puertas Ferretería Centenario, propiedad de Alejandro Molins e Hilda Tessadro. Ambos nacieron en la zona sur de la ciudad y con la ayuda de un viajante amigo se decidieron a dar este paso tan importante.

Años atrás LA OPINION dedicó una página a esta familia que prosperó con este emprendimiento. En esa oportunidad, Alejandro Molins, de oficio carpintero, contaba que el principio había sido duro porque lo que puede generar un negocio al iniciarlo no es suficiente: “Recuerdo que a veces venían uno, dos o tres clientes y es una satisfacción que a través del tiempo hayamos logrado todo lo que se hizo”.

Durante aquella entrevista, el creador de este emprendimiento familiar revelaba el secreto: “Nos afianzamos cada día porque nos esmeramos en atender al cliente”, y decía que en ese plan de complacer las exigencias de la clientela es que habían oportunamente decidido agrandar su local. “La misma gente nos fue orientando”, comentaba.

Generación

Actualmente la ferretería es organizada por Osvaldo, su hijo Fernando y Rubén Molins, hijos y nieto de los fundadores.

En contacto con La OPINION, Osvaldo Molins valoró que “Juan B. Justo es la puerta de ingreso a la ciudad de aquellos que vienen desde la zona rural. Además de la zona céntrica no existe otra avenida en Pergamino con estas características, un espacio que alberga a numerosos comercios de diferentes rubros, desde supermercados, pasando por verdulerías, carnicerías y kioscos hasta locales de indumentaria y pinturerías. Es muy variada la oferta. Particularmente, el estar en el barrio Centenario nos llena de orgullo. Mis antecesores residen en esta zona desde que nacieron y fueron los protagonistas del cambio, el crecimiento y el desarrollo de esta zona, de esta avenida, de este lugar”.

A modo de balance de los más de 50 años de vida comercial, Osvaldo expresó que el negocio familiar se ha consolidado gracias al esfuerzo de quienes lo iniciaron y continuaron. Hoy trabaja en la ferretería la tercera generación. “Para lograr prosperidad todos los que integramos esta gran familia tuvimos que dejar de lado los propios intereses y abocarnos a un bien común, a un emprendimiento que nos dio y nos sigue dando grandes satisfacciones. Traspasar los inconvenientes personales y familiares que se puedan presentar, ofrecer al cliente un cálido recibimiento y productos de calidad son los factores que deben combinarse para lograr un óptimo desarrollo”. Esas ha sido la fórmula del éxito para los Tessadro-Molins.

Numerosos visitantes

El desarrollo experimentado en este último tiempo hace que los vecinos no sientan la necesidad de cruzar el puente que une la zona sur con el Centro. Asimismo son muchos los ciudadanos que hacen sus incursiones en la zona a fin de conocer la amplia variedad que allí se ofrece, comparar precios, probar nuevas marcas. La curiosidad de los pergaminenses que habitan en otros barrios se acrecentó en los últimos años; tanto que los curiosos se convirtieron en visitantes que frecuentan cada vez con más periodicidad la zona porque ya lo consideran con una excelente alternativa entre las opciones que a nivel comercial existen en la ciudad.

Un alto

Entre tantas opciones de compra de bienes y servicios, la Juan B. Justo también ofrece espacios para el disfrute con amigos. Pizzerías, pancherías y restaurantes invitan a hacer un alto para degustar algún rico plato. Uno de los lugares más concurridos del barrio Centenario es el reconocido Justo Bar, un espacio que por su cálida atención y calidad de los productos que ofrece, logró instalarse en la zona sur de la ciudad. Actualmente Justo Bar es visitado diariamente por vecinos de la zona, comerciantes y ciudadanos que llegan desde diversos puntos de Pergamino.

En contacto con el Diario y contando los inicios de este emprendimiento, Mauricio Naites, su propietario, expresó: “Hace cuatro años que estamos ubicados en este lugar. La idea de poner un café surgió en el momento en que un local céntrico del mismo rubro se encontraba desocupado y me motivó a hacer algo personal, pero creía que no era ese el lugar que deseaba. Luego de charlar con diferentes personas me acordé de un local que había conocido, y sobre la base de ese proyecto empecé a darle forma a mi emprendimiento”.

Interrogado sobre cuáles son los beneficios de estar situado en avenida Juan B. Justo, la arteria principal de un barrio con historia como es Centenario, Naites agregó: “Creo que son varios los beneficios. Decidimos alejarnos un poco del radio céntrico, considerando la necesidad de aquellos que buscan un lugar con accesos más fáciles, principalmente estacionar cerca para los que disponen de poco tiempo y les resulta fastidioso el amontonamiento. Muy importante es la seguridad, si bien no quedamos exentos de robos, creo que estamos un poco más protegidos por el movimiento que tiene la zona, cercanía de la Policía y patrullajes permanentes”

El entrevistado también hizo su lectura del fenómeno: “Hace varios años se ha formado un centro comercial con variedad de rubros e importantes locales. Destaco la esmerada atención que se recibe en cada uno de ellos, generando el deseo de regresar y recorrer para encontrar lo que se busca”.

Variedad

Por último Naites contó que “Justo Cafe-Restó se encuentra abierto casi todos los días en horario corrido desde las 8:00, salvo domingos que se atiende por la mañana y lunes por la tarde.

Allí se puede desayunar, almorzar, merendar, cenar o simplemente hacer un corte en cualquier momento del día, solos o acompañados para disfrutar alguna bebida o comidas rápidas disfrutando de la música o leyendo los diarios del día.

“Tenemos un menú con muchas alternativas. El objetivo es que cada uno encuentre lo que vino a buscar. Por eso nos abocamos en la calidad de la materia prima y en sostener los precios lógicos y acordes a la realidad que vivimos”.

Por último Naites agradeció especialmente a los clientes y amigos que los visitan a diario.

Van por más

Juan B. Justo es un lugar modelo, reflejo de los paseos de compras ciudadanos. Los habitantes de esa porción de Pergamino no se amilanan, quieren más y mejores cosas, por lo que cada tanto los escuchamos reclamar adecuaciones al Municipio que les permitan atender mejor a los visitantes y, por sobre todo, seguir creciendo.

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