Un centenar de asistentes participó ayer del Seminario de Actualización y Capacitación sobre “Prevención de las Encefalopatías Espongiformes transmisibles en Argentina” y “Prevención y vigilancia de la encefalopatía espongiforme bovina”, enfermedad vulgarmente conocida como “Mal de la Vaca Loca”.
Los objetivos generales planteados fueron “difundir el “Proyecto de Prevención de las TSE (Encefalitis Espongiformes Transmisibles), en Argentina” para sostener el status sanitario logrado por nuestro país, con respecto a la EEB (Encefalitis Espongiforme Bovina)”, como así también “concientizar sobre la importancia de esta enfermedad para la salud de la población a alumnos, veterinarios privados y oficiales en la prevención y vigilancia de la EEB”.
Disertaron Carlos Van Gelderen (veterinario IICA Argentina), Javier Blanco Viera, Fernando Delgado y Gabriel Pinto (veterinarios INTA Castelar – Buenos Aires), Ernesto Odriozola (veterinario INTA Balcarce – Buenos Aires), Ximena Melon (directora del ‘Programa Nacional de Prevención y Vigilancia de la EETs‘ SENASA) y Christian Begue (biológo del Laboratorio FLENI).
“Hay casos esporádicos que no se sabe bien por qué se producen”
Javier Blanco Viera expresó que se está desarrollando “un programa de capacitación donde se muestran las diferentes actividades en el marco del programa de vigilancia de actividades preventivas, por lo cual, hay disertantes de distintas entidades, como gente de INTA, para la parte de diagnóstico y monitoreo, personal de SENASA que habló sobre las normativas que existen para prevenir estas enfermedades, inclusive vino gente que se dedica al estudio neurológico en humanos, que va a hablar de la enfermedad en los humanos, porque también existe y también se hizo una actividad práctica para los que participen de la misma, vean cómo se deben extraer las muestras que serán enviadas y analizadas para determinar los resultados, con el objetivo de mantener el status que tiene Argentina, que se mantiene país libre de la enfermedad”.
Recordó que este tipo de enfermedades “tanto en los animales, como en los humanos, se caracterizan porque una vez que empiezan no tienen fin y llevan hasta la muerte en ambos casos. Argentina es un país libre de la enfermedad, pero la dinámica de la misma tiene algunas características: se presentó en Europa y en 1992 la veíamos como algo que no nos pertenecía a nosotros y que allí debería quedar. Igualmente nos pusimos a trabajar y algunos pensaban que estábamos locos, pero luego llegó a América del Norte, afectando a Estados Unidos y Canadá, y más tarde, a fines de 2012, se presentaron casos en Brasil”.
Añadió que “esta situación nos obliga a seguir trabajando e intensificar las labores para que la enfermedad no llegue a la Argentina, porque eso nos complicaría bastante en cuanto a la comercialización de bovinos y todos los productos y subproductos de origen bovino”.
Recordó, en cuanto a la transmisión que la encefalopatía espongiforme bovina, que “ofrece cambios. Hay una vía de contagio clásica, que conocen todos, y que es a través de la alimentación de los animales, pueden haber sido elaborados con animales que están enfermos, y así se se produce el contagio por la vía de alimentación. Sin embargo, ahora aparecieron casos atípicos, que no están relacionados con la alimentación, sino que son esporádicos, ya que aparecen por algún tipo de cambio que se presenta en la población bovina. También en los humanos hay casos esporádicos de los cuales, aún, no se sabe bien por qué se producen. Tienen una incidencia muy baja, pero hay casos esporádicos, que no dependen de la alimentación”.
José María Romero: “Ser un país libre de la enfermedad, es un trabajo de todos”
El decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias, José María Romero, sostuvo que la actividad “está enmarcada en un programa nacional financiado por el Banco Mundial, que apunta a la prevención de encelofapías transmisibles, y también enmarcado en una iniciativa de SENASA, en cuanto a la prevención de la aparición de la enfermedad a través de un seguimiento epidemiológico sistemático, la toma de muestras, su análisis y poder demostrar que nuestro país está libre de lo que vulgarmente se conoce como ‘Mal de la Vaca Loca’”.
Recalcó que a su criterio “la Argentina tiene un programa lo suficientemente fuerte para evitar la llegada de la enfermedad al país, son muchísimas las muestras que se toman, y los organismos internacionales han entendido que la iniciativa presentada por la Argentina es válida. Sí es necesario que entendamos que la obtención de esta distinción, de ser país libre, es un trabajo de todos y de todos los días. Fundamentalmente desde la cadena primaria, donde se deben respetar las normativas vigentes, fundamentalmente la no alimentación de rumiantes con proteína animal prohibida”.
Aseguró que perder el status “significaría un desastre económico, por la pérdida de mercados internacionales y también locales, porque ante la aparición de la enfermedad, creo que muy poca gente optaría por comer carne. Los productores, los médicos veterinarios y todos los relacionados con la actividad, son quienes deben lograr la máxima optimización para el logro de los objetivos”.
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