Apenas despegaron en las últimas horas 5 mil de los 22 mil vuelos que había programados en todo el continente. En 17 países, el espacio aéreo fue clausurado completamente. La escena que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial.
De acuerdo con la Agencia Europea para la Seguridad en la Navegación Aérea (Eurocontrol), 17.000 vuelos han sido cancelados, sólo han podido operar unos 5.000 de los 22.000 vuelos previstos para ayer y no será posible el despegue y aterrizaje de aeronaves civiles en la mayor parte del norte y centro del continente.
Diecisiete países tienen totalmente restringido el tráfico aéreo (Bélgica, Estonia, Finlandia, el Reino Unido, Holanda, Irlanda, Dinamarca, Eslovaquia, Polonia, Croacia, Hungría, Suecia, Eslovenia, la República Checa, Austria, Suiza y Serbia), mientras que Alemania, España, Francia e Italia tienen parte de su espacio aéreo clausurado.
A la espera de que en las próximas horas, según las previsiones, la nube de ceniza avance hacia el este de Europa, el Reino Unido aparece como uno de los países más afectados y se ha visto obligado a ampliar el cierre del espacio aéreo.
Desde la II Guerra Mundial el Reino Unido no vivía una situación de estas características en sus cielos, cerrado al tráfico aéreo desde hace tres días.
También Irlanda ha ampliado el cierre de su espacio aéreo hasta el mediodía del domingo, ya que la erupción del volcán "ha alcanzado un nivel más alto, lo que aumenta la zona afectada y el riesgo para los aviones".
Asimismo, Alemania prorrogó hasta esta tarde el cierre de su espacio aéreo, lo que afecta a los 16 aeropuertos internacionales y a todos los aeródromos regionales, mientras que la compañía Lufthansa ha prolongado la suspensión de sus vuelos al menos hasta esta mañana.
Más allá ha ido Francia, que anunció el cierre de los tres aeropuertos de París (Roissy-Charles de Gaulle, Orly y Le Bourget) hasta el lunes a las 8.00 hora local, al igual que los situados en el este del país.
En Italia, los cierres afectan a los aeropuertos del norte (Turín, Génova, Milán, Bérgamo, Venecia, Ancona y Bolonia) que permanecerán así hasta la madrugada del lunes.
Polonia vive una situación especial y el aeropuerto de Balice en Cracovia, adonde mañana deben llegar los líderes mundiales que asistirán a los funerales del presidente Lech Kaczynski, permanecerá operativo para los aviones oficiales que puedan tomar tierra sólo manualmente.
La nube volcánica limitará la presencia internacional en el acto fúnebre y, así, los Reyes de España y el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no podrán acudir a las exequias de Kaczynski y su esposa, María, fallecidos en accidente de aviación.
También el caos aéreo ha llegado a Balcanes, donde Serbia y Montenegro anunciaron el cierre de sus espacios aéreos y parte del de Bosnia, y en Albania el único aeropuerto internacional ha cancelado once vuelos.
En el sur de Europa, España ha decidido el cierre de los aeropuertos Asturias, Santander, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Pamplona y Logroño, aunque permanece abierto todo el espacio aéreo de la península al estar permitidos los sobrevuelos por encima de los 22.000 pies de altura, y hasta las 14.00 hora local se habían cancelado un total de 1.664 vuelos.
En Portugal, se anularon 356 vuelos, la mayoría con destino al Reino Unido. La Fuerza Aérea Portuguesa deberá recoger hoy en Barcelona al presidente del país, Aníbal Cavaco Silva, que regresa desde Praga en automóvil por los problemas de tráfico aéreo. Algo similar le ocurrió a la canciller de Alemania, Angela Merkel, cuyo avión procedente de EEUU se desvió a Lisboa, de donde partió esta mañana rumbo a Roma.
Para los expertos, la nube negra seguirá creciendo
El volcán bajo el glaciar islándes Eyjafjalla, cuya erupción provocó una nube que mantiene paralizado el tráfico aéreo en la mayor parte de Europa, seguirá escupiendo cenizas a la atmósfera al menos durante días, coincidieron meteorólogos y vulcanólogos.
El fenómeno "continuará con seguridad durante días, incluso tal vez durante semanas o meses", señaló en la radio islandesa una portavoz del Instituto Meteorológico local.
El viento empujó y seguirá impulsando la nube en dirección sur, hacia el continente.
El Ministerio de Exteriores en Reikiavik aseguró, que el fenómeno no entraña ningún peligro para la salud ni de los residentes de la zona ni del resto del país. No es lo mismo que comunicó la Organización Mundial, que indicó que la nube puede afectar la salud de las personas con problemas respiratorios. "Las pequeñas partículas de menos de diez micrómetros de tamaño son las más peligrosas, porque pueden llegar a partes más hondas de los pulmones", señaló la experta de la OMS Maria Neira.


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