Con mucho ingenio y buscando precios en distintos supermercados y en el mercado Armonía, una cena de Navidad o Año Nuevo, sin excentricidades para una familia tipo, fluctúa entre los 280 y 300 pesos.
Si el plato apuntó a la carne blanca, el pollo es el elegido y el costo se reduce a la mitad independientemente de cómo se lo prepare.
En el caso de las entradas, los más costosos son los sandwichs de miga. Un molde familiar ronda los 25 pesos, si le sumamos jamón cocido, queso y manteca la cifra asciende fácilmente a $60.
Lo interesante para abaratar costos sería la clásica mayonesa de ave. Una generosa cantidad se hace con ingredientes que no superan los 30 pesos.
Durante el postre, el gasto ronda los 30 pesos, ya sea el kilo de helado, postre helado y una buena ensalada de fruta, siempre pensando para cuatro o cinco comensales.
A la hora de los dulces, que son imposible de obviar un buen pan con frutas, turrones, budines y confites varios suman alrededor 40 pesos.
El cálculo es básico con un menú que no tiene productos de alto costo, salvo la carne.
Salvo excepciones, el plato central que predomina en Santiago son las carnes rojas.
Vinos de alta gama para todos los bolsillos
Este año, las bebidas son la gran sorpresa en cuanto a precio y calidad, siempre y cuando el consumidor sepa comparar y elegir.
El plato principal, fácilmente, se puede acompañar con un vino 3/4 que no supere los $15. Los hay muy buenos. Si quiere economizar, puede optar por un tamaño magnum (doble) de $17. Para el copetín o el brindis, hay bebidas fizz que van desde los $5,50 hasta los 10 pesos o más. Con la sidra ocurre lo mismo. Es cuestión de gustos.
Los vinos espumantes (conocidos como champagne) de marcas reconocidas no superar los $20 y son una garantía. Hay una verdadera competencia en las góndolas. La que elija, no se equivocará.
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