Luiz Inácio Lula da Silva prometió que la Comisión de la Verdad sobre los crímenes de la dictadura no se convertirá en una caza de brujas.
El mandatario está empeñado en seguir adelante con su Plan Nacional de Derechos Humanos y, por ello, está dispuesto a hacer concesiones. Ayer en una entrevista con una canal de televisión local le dejó clara a la corporación castrense que su objetivo es buscar la verdad y no condenar a los responsables. "No se trata de caza de brujas, sino solamente de asegurar que las personas que todavía no encontraron a sus familiares de-saparecidos tengan el derecho a ubicar el cadáver y sepultarlo", explicó Lula.
Su plan es que el paquete de 27 medidas se discuta ahora entre sus ministros y que para abril, como máximo, estén redactados los anteproyectos de ley para ser enviados al Congreso nacional. Además de la creación de la Comisión de la Verdad, Lula propone trabas para limitar el desalojo de campesinos que invaden haciendas privadas, permitir la unión civil entre personas del mismo sexo, legalizar el aborto y prohibir los símbolos religiosos en las escuelas y universidades públicas. La Iglesia, como lo hicieron los militares, ya prometió dar pelea.

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