El Catedral se llenó de nieve y de turistas

El Catedral se llenó de nieve y de turistas
El cerro va recuperando sus mejores galas de cara a la temporada.

Chicos y grandes se tiraron en trineos y construyeron muñecos.

Al mediodía de ayer Catedral lució sus mejores galas: cubierto de nieve y con muchos turistas. Inclusive se dictó la primera clase de esquí de la temporada, en la histórica Pista de los Tontos. Decenas de chicos y adultos se tiraron en trineos, jugaron con bolas de nieve y construyeron muñecos. Si bien el 90% de los establecimientos comerciales aún está cerrado, los abiertos permitieron atender a los visitantes.

"Es fantástico, la nieve fue una verdadera sorpresa", exclamó Dante, mientras ayudaba a su pequeña hija Paulina a construir su primer muñeco de nieve. La mamá, Magalí, se sumó al juego y solamente quedó afuera Isabela, en su cochecito moisés, pues apenas tiene dos meses. Son oriundos de Rafaela, Santa Fe, y ayer disfrutaron de su primer día en la nieve.

También tuvieron su bautismo Jeremías y su hijo Rafael (un añito), provenientes de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Ambos se tiraron varias veces en "culipatín", en la parte inferior del complejo invernal. La mamá, quien ya conoció la nieve en Estados Unidos, fue la encargada de tomarles fotografías.

Ayer en Catedral se dictaron las primeras clases de esquí. DeBariloche fue testigo de la clase que dictó Alejo, en la parte baja, a una pareja de brasileños. Llamativamente, la clase se dictó en inglés: ese era el idioma que los tres dominaban a la perfección.

El camino de acceso al cerro lució en buen estado de circulación y también fue despejada parte de la playa de estacionamiento, que este año luce un nuevo vallado.

También hay decenas de nuevos carteles publicitarios, con empresas de primera línea nacional e internacional.

En cuanto a la nieve, en la base cayeron unos 15 centímetros y en la parte alta más de 20.

Numerosos comerciantes y empresarios alistaban sus negocios con miras a la apertura oficial, este fin de semana largo. También se pudo ver a numerosos jóvenes buscando trabajo, muchos de ellos recién llegados a Bariloche.

Como es habitual, el epicentro de reunión fue el quiosco de Tage, donde convergen residentes y turistas. Los primeros, afirmaron que aún falta mucha nieve como para que se pueda comenzar a esquiar; los segundos, simplemente disfrutaron del manto blanco y obviamente de la buena gastronomía que ofrece la familia Ronsenkjaer.

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