Sobre un promedio de 12 mil donaciones por año en el nivel nacional, en Catamarca se registraron alrededor de 4.500.
El 3 % es dador
Asimismo, el directivo sostuvo que por lo general un 3 % de la población debería constituirse como dador voluntario, lo que significaría un promedio equivalente de 12 mil donaciones por año. Sin embargo, en algunas provincias resultó complejo alcanzar ese porcentaje.
Afortunadamente, en el caso de Catamarca, ese 3 % logró ser superado, y sobre una población de casi 400 mil habitantes, un total de 4.500 donaciones anuales fueron registradas.
Catamarca, junto con otras provincias del Norte del país, registró porcentajes similares en materia de donaciones de sangre, a excepción de Jujuy debido a su numerosa población de un millón de habitantes, aproximadamente, que logró el mayor índice de donaciones voluntarias en el Norte argentino, con más del 50 %.
“Cuanto más cantidad de donantes voluntarios tengamos, más disponibilidad de sangre vamos a tener en el banco para cubrir necesidades”, sostuvo Bepre.
2007
Por otro lado, el facultativo señaló que del 100 % de los donantes registrados en el Banco de Sangre de la provincia en el año 2007, sólo el 1 % fueron voluntarios y los demás lo realizaron en carácter de reposición tras un pedido específico de algún familiar o amigo. Actualmente, esa cifra se modificó gracias a las distintas campañas de promoción y difusión, que generó que la población se concientice y decida donar sangre con mayor frecuencia sin que sea por reposición.
Para Bepre, la persona que dona sangre voluntariamente es aquel que se compromete con dicha actividad y sigue pautas o conductas de vida que permitirán minimizar riesgos de transmisión de enfermedades que puedan contraerse por transmisión sanguínea. Es así que el profesional sostuvo que el voluntario tendrá cualidades en la calidad de sangre que los donantes de reposición no las tendrá.
Por otro lado, para el profesional la motivación de realizar una donación de sangre y lo que conlleva hacerlo es un elemento fundamental que garantizará que dicha persona se convierta en un donante habitual. “Hay sangre, lo que no hay son muchos voluntarios”, aclaró.
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