Dijo que su gobierno avanza en una reforma que facilita los viajes al exterior
"En la senda de modificar decisiones que jugaron un papel en su momento y que perduraron innecesariamente, nos encontramos trabajando para instrumentar la reforma de la política migratoria vigente'', informó Castro en la ceremonia de clausura de la sesión plenaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrada anteayer.
Si bien el mandatario no brindó detalles ni precisó el sentido de la actualización de la política migratoria actual, que establece severas restricciones a los viajes de los cubanos desde y hacia la isla, señaló que las nuevas medidas reguladoras buscarán adaptarse a "las condiciones del presente y el futuro previsible".
"Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición ha variado radicalmente en relación con las décadas iniciales de la revolución", dijo el mandatario.
"Hoy, los emigrados cubanos, en su aplastante mayoría, lo son por razones económicas, y casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer, y manifiestan solidaridad hacia sus compatriotas", agregó. Castro aclaró, sin embargo, que la flexibilización de la política migratoria "tendrá en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados".
Acusación
Tras acusar a Washington de haber amparado a "terroristas y traidores de todo tipo" y de haber estimulado "la fuga de profesionales", recordó que Cuba es el único país del mundo a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en Estados Unidos sin visa, en virtud de la "criminal" ley de ajuste cubano, de 1966.
En abril pasado, el VI Congreso del Partido Comunista Cubano aprobó un plan de reformas de apertura para "actualizar" el modelo socialista que rige en la isla, que incluye el estudio de "una política que facilite a los cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas".
Actualmente, los cubanos sólo pueden viajar con carta de invitación, requieren un permiso de salida (conocido como "carta blanca") y deben pasar un proceso burocrático largo y costoso, de unos 400 dólares.
El permiso de salida puede ser denegado y fija una estada en el exterior de 30 días, cuya renovación cuesta 50 dólares por mes, hasta 11 meses, tras lo cual quien no retorne es considerado emigrado y sus bienes son confiscados.
Unos dos millones de cubanos y sus descendientes viven en el exterior y requieren el permiso de las autoridades cubanas para visitar la isla.

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