El presidente presentaba ayer ante el Parlamento una serie de medidas. Entre las más importantes, estaba la posibilidad de iniciar una histórica reforma migratoria. También se anunció la liberación de 2.900 presos.
Expectación y ansiedad por salir y entrar al país. Ese era el clima que respiraban ayer miles de cubanos, ante la sesión del Parlamento de Cuba, que se realizaba al cierre de esta edición. En ese marco, el presidente Raúl Castro analizaba, por primera vez en medio siglo, una reforma migratoria que permita el libre tránsito de cubanos hacia el exterior y el retorno de emigrados a la isla.
Además, ayer se supo que el Consejo de Estado indultará a 2.900 presos. Según anunció Cuba debate “serán puestos en libertad personas con más de 60 años de edad, enfermos, mujeres y jóvenes sin antecedentes penales previos”. Sin embargo, no disfrutarán de este beneficio aquellos sancionados por delitos de espionaje, terrorismo, asesinato, violación y corrupción de menores.
Esta semana, el gobierno también posibilitó que los bancos cubanos otorgen créditos a pequeños emprendedores, agricultores nucleados en cooperativas del sector privado.
Desde que Raúl relevó a Fidel en el poder en 2006, por una enfermedad del líder de la Revolución Cubana, La Habana acometió una serie de reformas que buscan reactivar la economía. Por eso, en agosto el jefe de Estado anunció su intención de liberalizar el tránsito de personas. Ahora, con la posibilidad de impulsar un proyecto que lo permita, el primer mandatario estaría ante la posibilidad de dar un paso para sacar a Cuba del aislamiento y el bloqueo aplicado por los Estados Unidos.
La agenda del Parlamento, que sesiona sólo dos veces al año, consiste en aprobar el presupuesto, revisar la lucha anticorrupción e impulsar nuevas reformas.
En una Navidad distinta, los cubanos esperan que el mandatario anuncie ante los más de 600 diputados una reforma que les permita viajar libremente al exterior, después de décadas de prohibiciones que fueron ineficaces para impedir que miles de cubanos emigraran ilegalmente en peligrosas travesías en balsas en el mar. La intención de flexibilizar las leyes migratorias implicaría el fin de la condición legal de “emigrante definitivo”, al que se le confiscan bienes.
El Ejecutivo y la prensa cubana, controlada por el Estado, no anticiparon cuáles serían los alcances de la reforma. Pero el tema fue tratado en los blogs opositores y oficialistas, incluido el bloguero revolucionario Yohandry Fontana, que afirmó que “es inminente el anuncio de cambios” en la política migratoria. En tanto, Yoani Sánchez, que intentó infructuosamente viajar al exterior 18 veces desde 2002, escribió en su página Generación Y: “El rumor de que Raúl Castro podría anunciar una flexibilización a las restricciones de entrada y salida no me deja dormir”.
La eliminación de las restricciones no sólo es una demanda de la oposición, sino también de la Iglesia Católica, habitual mediadora entre el gobierno y los familiares de los presos de la Primavera Negra. Además, es reclamada por intelectuales y artistas que apoyan la revolución, como los célebres trovadores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.
Desde que llegó al poder, Raúl ordenó el despido de un millón de empleados públicos, amplió el trabajo privado y entregó en usufructo. Y permitió que los campesinos vendan sus cosechas a hoteles y turísticas. Otras medidas fueron la libre compraventa de viviendas y automóviles y la autorización para adquirir teléfonos celulares y computadoras.
El gobierno anunció que el crecimiento de 2011 fue de 2,7%, menor a los 3 puntos porcentuales previstos inicialmente. Y previó que la mayor fuente de ingreso del año entrante serán los impuestos pagados por los cuentapropistas.

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