El Frente de Izquierda de los Trabajadores, una coalición trotskista conformada por el Partido Obrero (PO) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), entre otras agrupaciones, logró más de un millón de votos en todo el país (casi el 5 por ciento de los votos). Con ese resultado ganó tres bancas de diputados por la provincia de Buenos Aires, Mendoza y Salta. Además, hizo una gran elección en Córdoba y en Santa Cruz, pero no le alcanzó.
“Si no le ganamos a De Narváez es por que reúne una parte un gran caudal de votos, pero en algunos distritos le ganamos lo cual tiene una significación porque De Narváez estaba apoyado por Moyano, es decir que le ganamos a una parte que tenía el apoyo de un sector de la burocracia sindical”, y agregó: “Me parece muy significativo y creo que la votación ha causado una significación muy importante”, consideró.
En cuanto a los desafíos que implica el ingreso a la legislatura, Castillo aseguró que “buscamos que la clase trabajadora llegue realmente al poder y se termine este sistema de explotación, tenemos un objetivo muy ambicioso”.
“Fue una elección que no tiene antecedente en cuanto a un frente formado por tres fuerzas que nos reivindicados como trotskista, que tengan este resultado es histórico, las bancas son un medio para el fin que nos motiva para la militancia“, finalizó.

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