El intendente rafaelino dedicó un tramo importante de sus palabras al tema de la seguridad y pidió a la provincia que atienda a la ciudad “con la misma preocupación que lo hacen en Rosario y en Santa Fe”.
El mandatario repasó los ejes, políticas y acciones llevadas a cabo en los quince meses de su mandato al tiempo que incluyó a las gestiones realizadas ante la provincia para dar soluciones a cuestiones que aquejan a la ciudad. A la vez, destacó haber encontrado en el gobierno provincial “un oído atento a nuestros planteos, aunque no siempre las respuestas fueron las que esperábamos”. Si bien señaló “la predisposición del gobernador Antonio Bonfatti para atender las demandas”, dejó en claro que “en algunos casos avanzamos y se lograron dar pasos importantes para poner en marcha proyectos largamente anunciados y sucesivamente postergados’’.
A pesar de esto, “también hemos comprobado que hay otras demandas que no han sido satisfechas y para las cuales lamentablemente no hay respuestas” en obvia alusión a la realización del acueducto, “obra en la que no se observan avances significativos ni inversiones que se acerquen a las expectativas de los ciudadanos que la esperamos con ansias”.
“Todo tiene un límite”
Entrando de lleno en la parte destinada a la cuestión de la seguridad y a la que dedicó un lugar de importancia, el titular del Ejecutivo rafaelino subrayó el importante volumen de recursos que aporta el Municipio para cumplir con su parte de responsabilidad en esta problemática (se estima en unos $ 10 millones para el 2013 en los que se incluye la construcción y funcionamiento del Centro de Monitoreo y el sostenimiento de la Guardia Urbana) a los que se suman la tarea social, de inclusión educativa y la formación y capacitación para el trabajo decente de jóvenes.
“Pero todo tiene un límite”, enfatizó el mandatario al advertir que “el municipio no tiene facultades para ejercer el poder de policía que la Constitución confiere al Estado provincial. Ésta es una obligación que el gobierno provincial no puede delegar ni olvidar. Rafaela, tercera ciudad de la provincia, polo agroindustrial de una gran región productiva, no permitirá ser ignorada ni dejada librada a su propia suerte en la lucha contra el delito y el narcotráfico.
“El gobierno santafesino tiene que hacerse cargo de conducir políticamente a la policía, fijándole objetivos, controlando su funcionamiento y proveyéndola de los recursos humanos y materiales necesarios para esa misión”, sostuvo Castellano para luego agregar: “Y debe atender a esas necesidades con la misma preocupación que en Rosario y en Santa Fe, como en el resto de las localidades del interior, porque en cada región de la provincia hay situaciones particulares que no se pueden ignorar”, puntualizó.
En las demandas a la provincia, también destacó que los rafaelinos no pueden ser postergados en la provisión de servicios esenciales como educación, salud y seguridad.


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